Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sé de métrica
y del paladar ajeno,
bebo tímida los cantos de sirena
que se vierten, en este océano
desierto de marineros.
No tengo peso ni medida.
Soy liviana pluma de añoranza
del pasado de otros,
que atestiguo con la cadencia
de mis manos en el lienzo.
No sé si tengo alma de poeta
o si me engaño con tenerla…
No sé si nací con el verso
impreso en mis silencios,
o se enganchó sin pretenderlo
al talón de mi sombra desarmada.
Mas no puedo obviar la palabra
que me grita y me enloquece,
que me quema y me consume.
Así que, le doy rienda suelta
y dejo que me guíe.
y del paladar ajeno,
bebo tímida los cantos de sirena
que se vierten, en este océano
desierto de marineros.
No tengo peso ni medida.
Soy liviana pluma de añoranza
del pasado de otros,
que atestiguo con la cadencia
de mis manos en el lienzo.
No sé si tengo alma de poeta
o si me engaño con tenerla…
No sé si nací con el verso
impreso en mis silencios,
o se enganchó sin pretenderlo
al talón de mi sombra desarmada.
Mas no puedo obviar la palabra
que me grita y me enloquece,
que me quema y me consume.
Así que, le doy rienda suelta
y dejo que me guíe.
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