Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
ALMA MÍA ETERNA.
Debajo de los poros de unos dedos
se esconden los abrazos no dados,
sonámbulo verso dormitante, acompasado
que baila con el mutante amordazado,
y en el cielo un dragón alado,
le cruza el pensamiento y atados
quedan entre el limbo los sentidos.
Debajo de los poros de unos dedos
se esconden los abrazos no dados,
sonámbulo verso dormitante, acompasado
que baila con el mutante amordazado,
y en el cielo un dragón alado,
le cruza el pensamiento y atados
quedan entre el limbo los sentidos.
Alma mía eterna
acerico se ha vuelto mi corazón
que le clava alfileres la razón,
porque mi voz carece de argumentos,
ni clama perdón y renueva el recuerdo,
adiós al olvido que ni muerto,
he perdido un ápice de sentimiento.
Alma mía eterna
a flor marchita riego de agua
de un óbito que se hizo fuente de sangre,
anticupido mata al cielo desde la aspillera
de su fortaleza de humo,
asegura el tiro para que haga diana
en el centro del alma de las nubes,
los caballos de la vida y la muerte,
van cayendo uno a uno
mientras los contempla inerte,
una apocada luna vestida de muerte.
Alma mía eterna
te vi. taciturna meditando
deshojando a un girasol de sus pipas,
se quedó desnudo en tus manos
y tus pies descalzos suplicaron sus caricias,
táctil se volvió el éter en tus labios
mientras los ansiosos esqueletos,
querían exhortar el aire.
Alma mía eterna
eres péndola que sostiene el puente
del sueño que cruza los calderos,
efervescentes de la prosa del miedo
sin olores de azufre ni sabores a caramelo,
hierven las manos
que enviudaron de otros dedos.
Alma mía eterna
me presiento como Talo
que se difumina en el suelo,
y si polvo soy y polvo seré
todo el averno ha de saber:
"Que vivo te versé
en letras de mar y miel".
Juanjota.
acerico se ha vuelto mi corazón
que le clava alfileres la razón,
porque mi voz carece de argumentos,
ni clama perdón y renueva el recuerdo,
adiós al olvido que ni muerto,
he perdido un ápice de sentimiento.
Alma mía eterna
a flor marchita riego de agua
de un óbito que se hizo fuente de sangre,
anticupido mata al cielo desde la aspillera
de su fortaleza de humo,
asegura el tiro para que haga diana
en el centro del alma de las nubes,
los caballos de la vida y la muerte,
van cayendo uno a uno
mientras los contempla inerte,
una apocada luna vestida de muerte.
Alma mía eterna
te vi. taciturna meditando
deshojando a un girasol de sus pipas,
se quedó desnudo en tus manos
y tus pies descalzos suplicaron sus caricias,
táctil se volvió el éter en tus labios
mientras los ansiosos esqueletos,
querían exhortar el aire.
Alma mía eterna
eres péndola que sostiene el puente
del sueño que cruza los calderos,
efervescentes de la prosa del miedo
sin olores de azufre ni sabores a caramelo,
hierven las manos
que enviudaron de otros dedos.
Alma mía eterna
me presiento como Talo
que se difumina en el suelo,
y si polvo soy y polvo seré
todo el averno ha de saber:
"Que vivo te versé
en letras de mar y miel".
Juanjota.
::