samuel astor bahos
Poeta recién llegado
Don Emilio colmó mi vientre de pan
con la condición del silencio.
Don Emilio me regaló una casa
para que yo viva a la intemperie su invierno.
Don Emilio puso dinero en mis manos
para comprar un abismo inmenso;
y dijo de mí que era bueno...
¡Que era bueno ir pensando en el infierno!
Don Emilio me regaló un arma
para castigar la ley del miedo.
Don Emilio se ha ido, y creerlo no puedo,
que mi alma muerta lo llore en el cementerio.