Ècrire
Poeta recién llegado
Todo lo que amé alguna vez
permanece en ti,
junto con todo lo que más de una vez
rompió mi alma...
Hay un vacío en mi pecho que supera con creces
mi soledad corporal;
te siento, te tengo junto con la nada
es mi tristeza efímera
la misma que no se permite reaccionar,
es tanta la desgracia de mi corazón
que no logra traducir su llanto en mis ojos.
Me cuesta sacarlo de mi interior
porque no logro materializarlo en ningún sentimiento conocido,
es una mezcla de tristeza, paz y derrota
un fracaso temporal que se siente eterno
y una herida pulsante que perturba mi mente.
Tu recuerdo no se desvanece
pero se hace espeso,
cada vez más frío, un poco más muerto;
se enquista en un rincón de mi conciencia
se endurece y con él
se va la sensación de dolor.
El deseo y la belleza siguen intactos
pero es indiferente al holocausto en mi verso,
ya nada me maravilla en tus ojos
se volvió ordinario todo lo que antes
me parecía único e inmortal.
Mi corazón divaga entre la calma y la impaciencia
la frustración y la inconsciencia,
el amor desenfrenado y mi alma rota.
Hay un vacío en mi pecho,
profundo y oscuro
lo miserable cobra sentido en lo inhumano
y la pena profunda que me causa tu olvido,
el olvido de lo amado, lo evocado en el dolor y tu silueta ya deforme.
permanece en ti,
junto con todo lo que más de una vez
rompió mi alma...
Hay un vacío en mi pecho que supera con creces
mi soledad corporal;
te siento, te tengo junto con la nada
es mi tristeza efímera
la misma que no se permite reaccionar,
es tanta la desgracia de mi corazón
que no logra traducir su llanto en mis ojos.
Me cuesta sacarlo de mi interior
porque no logro materializarlo en ningún sentimiento conocido,
es una mezcla de tristeza, paz y derrota
un fracaso temporal que se siente eterno
y una herida pulsante que perturba mi mente.
Tu recuerdo no se desvanece
pero se hace espeso,
cada vez más frío, un poco más muerto;
se enquista en un rincón de mi conciencia
se endurece y con él
se va la sensación de dolor.
El deseo y la belleza siguen intactos
pero es indiferente al holocausto en mi verso,
ya nada me maravilla en tus ojos
se volvió ordinario todo lo que antes
me parecía único e inmortal.
Mi corazón divaga entre la calma y la impaciencia
la frustración y la inconsciencia,
el amor desenfrenado y mi alma rota.
Hay un vacío en mi pecho,
profundo y oscuro
lo miserable cobra sentido en lo inhumano
y la pena profunda que me causa tu olvido,
el olvido de lo amado, lo evocado en el dolor y tu silueta ya deforme.
Última edición: