Rafapuello
Poeta fiel al portal
En el fértil lenguaje de un alma triste
abundan los trémulos pensamientos de frases arrugadas,
donde una flor vuelta espina en el corazón subsiste
punzando y destilando pesares y negras filigranas.
Es cuando el arco iris transformamos en ceniza,
es cuando los vistosos corales llenos de colores
transmutamos en un mundo de muertas hortalizas,
donde pulula lo negro, lo muerto, lo desabrido y los desamores.
Es cuando nuestro pensamiento anda cabizbajo,
es cuando nuestra alma apenas se levanta en un gemir suspiro,
es cuando aún, dar un paso, es algo de gran trabajo,
es cuando ni siquiera a nada… yo aspiro.
En el fértil lenguaje de una triste alma,
vemos a la muerte como una fecunda amiga,
amiga que nos visita con apego y perniciosa calma
mientras con sentimiento de culpa nos abriga.
En ese engañoso dormitar de triste silicio
nuestra mirada taladrando el horizonte,
como buscando aquel esquivo y deseado hospicio
que nos acoja con dulzura y no como un clerizonte.
Es en ese germinar de melancolía
donde se le siente peso al tiempo,
donde damos por perdida la alegría
y aún lo hermoso es un contratiempo.
Rafael Puello
Barranquilla – Colombia
abundan los trémulos pensamientos de frases arrugadas,
donde una flor vuelta espina en el corazón subsiste
punzando y destilando pesares y negras filigranas.
Es cuando el arco iris transformamos en ceniza,
es cuando los vistosos corales llenos de colores
transmutamos en un mundo de muertas hortalizas,
donde pulula lo negro, lo muerto, lo desabrido y los desamores.
Es cuando nuestro pensamiento anda cabizbajo,
es cuando nuestra alma apenas se levanta en un gemir suspiro,
es cuando aún, dar un paso, es algo de gran trabajo,
es cuando ni siquiera a nada… yo aspiro.
En el fértil lenguaje de una triste alma,
vemos a la muerte como una fecunda amiga,
amiga que nos visita con apego y perniciosa calma
mientras con sentimiento de culpa nos abriga.
En ese engañoso dormitar de triste silicio
nuestra mirada taladrando el horizonte,
como buscando aquel esquivo y deseado hospicio
que nos acoja con dulzura y no como un clerizonte.
Es en ese germinar de melancolía
donde se le siente peso al tiempo,
donde damos por perdida la alegría
y aún lo hermoso es un contratiempo.
Rafael Puello
Barranquilla – Colombia