ange blanc
Poeta recién llegado
Chirrean tras el susurro de una navaja,
la levedad de tus palabras,
la poca tenacidad de tu silencio
y el espectro de tu soledad.
Oh... Eménide adorada.
Contemplad aquel cadáver
que a vuestras manos ahora entrego,
mientras mis lágrimas y mi sangre
me despojan de vuestro veneno
Ahora, tan sólo el dolor recorre esta náusea,
divagando entre el silencio y la pesadumbre.
Clamando como un eco ensordecido,
en lo profundo de un solitario bosque.
¿Por qué os alejáis de mi lado?
¿Por qué, cuando mis alas os he entregado?
Ahora, nada saciará este inmenso dolor.
Dolor... del cuál no reconozco su verdadera causa.
Este es mi último llamado,
pues la paranoia retumba en mi alma.
Quizás tan sólo sea una pesadilla
que carcome estas ansias...
por contemplar...
y por estar...
nuevamente en tu regazo.
Tan sólo espero sea una simple distancia,
la que me tiene apesadumbrado,
y que a tu regreso de este tiempo... retorne contigo también mi alma.
la levedad de tus palabras,
la poca tenacidad de tu silencio
y el espectro de tu soledad.
Oh... Eménide adorada.
Contemplad aquel cadáver
que a vuestras manos ahora entrego,
mientras mis lágrimas y mi sangre
me despojan de vuestro veneno
Ahora, tan sólo el dolor recorre esta náusea,
divagando entre el silencio y la pesadumbre.
Clamando como un eco ensordecido,
en lo profundo de un solitario bosque.
¿Por qué os alejáis de mi lado?
¿Por qué, cuando mis alas os he entregado?
Ahora, nada saciará este inmenso dolor.
Dolor... del cuál no reconozco su verdadera causa.
Este es mi último llamado,
pues la paranoia retumba en mi alma.
Quizás tan sólo sea una pesadilla
que carcome estas ansias...
por contemplar...
y por estar...
nuevamente en tu regazo.
Tan sólo espero sea una simple distancia,
la que me tiene apesadumbrado,
y que a tu regreso de este tiempo... retorne contigo también mi alma.