Como una suave brisa, como esa que mencionas, se eleva tu poema a los cielos, acariciando cipreses, pinos, abetos desde sus raíces hasta las puntas que se proyectan a las alturas, y en ellas vuela tu espíritu en un viaje astral, hacia la intemporalidad y los firmamentos en los que navegan las emociones, sensaciones, pensamientos, y sentimientos que conforman nuestro YO. Y tras ese viaje, se acurruca en el rumor de las aguas cristalinas, inmerso en los juncos de sus riberas, donde el viento lo acaricia.
Precioso, elevado, luminoso, fresco, diáfano, suave, romántico, y con una presencia de bella melancolía. Así es tu poema. Y esta preciosidad pincelada en esas letras, merece la reputación, si la maquinilla me deja, jaja.
Pero, al menos, todas las estrellas de mi hemisferio, las coloco sobre tu alma, para que su luz acaricie tu inspiración.
Besos en alas de los vientos.[/QUOT
Querido poeta virtus, gracias por dejar tu huella.
Gracias por otorgarme reputación.
Abrazos. Laura.