Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo conciencia de ti
fuiste mi primer ensueño
ésos, hilados de noche,
pero que viven eternos
por tejerse con las mimbres
de algún extraño lucero.
Se adueñan de tu futuro
y tú los crees tan ciertos
que cuando acaso los pierdes
por la borda del velero
naufraga parte del alma
anudada fuerte en ellos.
Sin pesares ni tristezas
abanderas mis deseos,
te sorprendes con mi llanto
te sorprendes con mi anhelo.
Tu nombre tengo bruñido
en cada latido añejo,
un bautismo que perdura
más allá de todo tiempo.
Te columpias en el parque,
suenan trinos de jilgueros,
deshojas las margaritas
que siempre dicen “te quiero”.
Florecen por los jardines
a tu paso los almendros
y en tu boca de muñeca
se quedó un arcángel preso.
Así un día y otro día
dulce niña yo te pienso
y recorro tus parajes
en mi prosa y en mi verso,
imagino así tu infancia
que construyo en paralelo
para poder revivirla
libre ya de todo miedo.
Eres mi bien más preciado
ése que guardo con celo,
el faro de mis tormentas,
mi refugio, mi alter ego.
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