Adrian Gerardo
Poeta fiel al portal
Sin querer me corte el dedo, la sangre cayo pronto y me señalo una roca, tiño su velo.
Recorrí su textura de una mirada. Me dije a mi mismo, que fraude el negocio de antigüedades, pues si todavía soy cuerdo, el tiempo también jugo con esta roca, dejando su aroma a incienso.
Millares de aventuras se desvelan, en su apretado corazón. Templada y destemplada, por los hijos de los sueños.
Cuanto vale esta roca, exclame al viento y el silencio me reto. Deslice mi mano para acariciarla, viniendo oleajes de civilizaciones probando esmero.
Traída por una explosión, de un universo en paralelo. Yo le ofrecí unos mates, adulando mi charlatanería, pero Ho sorpresa, me contesto…gracias no quiero ¡
Ahí salte para atrás, como quien cae a su cama asustado por un sueño, deje que la roca me hablara, pero hubo silencio. Entonces se volvió cristal, para encandilar mi sombrero.
Con ese acento pueblerino, escucho en mi mente, disculpa es que no tengo dueños ¡
Ansioso como un niño, le pregunto imantado a su eco, decídmelo ya o te parto al medio ¡
Reprodujo en mi mente fulgurantes sonrisas, me llamo la atención, eran las mías repetidas.
No puedes destruir nada, respondió dentro de mí, pues si me golpeas, solo habrán miles de mi, ni siquiera el sol puede, en todo caso solo me invitara a cambiar de estado.
Gracias respondí, sintiéndome tonto pues no tenia oídos.
Entonces me di cuenta, que no era una treta, puede suceder de todo y seguiremos viajando, un poco distinto tal vez, pero la chispa, solo se va mudando.
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