Puedo decir que yo tengo la misma sensación... Mi abuela tenía Alzheimer, y siempre me ha hecho pensar. Hace poco escribí un relato, precisamente, hablando de ello, y me resulta un tema espinoso en mi vida. Es duro afrontar el terreno embarrado de la memoria y el pasado; como historiador, es el material en el que planeo para luego encontrar el barro que hacer ladrillos, las páginas del relato. Los efectos del Alzheimer también podemos encontrarlos en nuestras vidas: olvido y pérdida de nuestra identidad. Pero casi siempre vamos deshaciendo y haciendo a la vez, sin desparecerse todo de golpe. En este caso, aun progresivo, se acaba por desaparecer del todo. Es como borrarlo, un formateo.Solamente el resto puede intentar hacer acopio de lo que hemos heredado de esa persona. A veces no somos ni un ápice del eco de esa persona...
Un saludete de Samuel.
Ya veo que me comprendes y conoces bastante del tema por haberlo comprobado en tu familia como cuentas, espero no llegar a sufrirlo aunque a veces creo que tengo un principio de ello.