Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuerdos vienen a mi mente
cuando en las noches de baja brisa
me abanicabas dulcemente con el abanico de caña flecha,
pasando muchas horas maternales a mi lado.
No había nada tan bonito en mi vida
que tenerte junto a mí
diciéndome muchas cosas con una sonrisa muy tierna,
la misma que te heredé, con
expresiones que salían de tus labios
que nunca llegué a entender,
pero tus caricias lo decían todo.
Cuando no podía dormir,
me preparabas panela con leche tibia
y cuando me dolían los oídos
no faltaba el orégano con tu amor
que me quitaba milagrosamente
cualquier mal.
Antes de ir a la cama,
peinabas mi cabello negro largo
y hacías trenzas muy finas,
parecía que lo disfrutabas,
yo en cambio, lo amaba.
Amaba estar contigo en las noches
para mirarnos las dos fijamente
aprendiéndonos con la vista
nuestro recuerdo
ya cincelado en el alma.
cuando en las noches de baja brisa
me abanicabas dulcemente con el abanico de caña flecha,
pasando muchas horas maternales a mi lado.
No había nada tan bonito en mi vida
que tenerte junto a mí
diciéndome muchas cosas con una sonrisa muy tierna,
la misma que te heredé, con
expresiones que salían de tus labios
que nunca llegué a entender,
pero tus caricias lo decían todo.
Cuando no podía dormir,
me preparabas panela con leche tibia
y cuando me dolían los oídos
no faltaba el orégano con tu amor
que me quitaba milagrosamente
cualquier mal.
Antes de ir a la cama,
peinabas mi cabello negro largo
y hacías trenzas muy finas,
parecía que lo disfrutabas,
yo en cambio, lo amaba.
Amaba estar contigo en las noches
para mirarnos las dos fijamente
aprendiéndonos con la vista
nuestro recuerdo
ya cincelado en el alma.