KOVAC
Poeta recién llegado
Amanece en versos blancos
los tachones que ayer noche
te hice con saliva en tu espalda.
Por la ventana se filtraba
el cansancio lunar
que apenas dejaba inventarte
de rodillas sobre la cama.
Pero ayer se marchitaba
mientras iba amaneciendo
un sol despreocupado
con darle luz a las cosas,
con arrebatarnos la dignidad
de imaginarnos a nuestro modo
el peso transparente
de la violenta realidad.
Pero amanece en versos blancos
y de ayer apenas queda el eco
llevando nuestros nombres
a la puerta de salida
por donde ayer entrábamos triunfantes
como celebrando quizás
que la despedida podía esperar.
El tiempo trafica con la nostalgia
y en tus ojos sólo leo
que ya es tarde.
Por la ventana se filtraba la luz crepuscular
que apenas dejaba inventar
tus manos abriéndome la puerta.
Ya es tarde no hay tiempo
para invertir en miradas
que finjan estar pidiendo
el tacto que se apodere
de la soledad.
los tachones que ayer noche
te hice con saliva en tu espalda.
Por la ventana se filtraba
el cansancio lunar
que apenas dejaba inventarte
de rodillas sobre la cama.
Pero ayer se marchitaba
mientras iba amaneciendo
un sol despreocupado
con darle luz a las cosas,
con arrebatarnos la dignidad
de imaginarnos a nuestro modo
el peso transparente
de la violenta realidad.
Pero amanece en versos blancos
y de ayer apenas queda el eco
llevando nuestros nombres
a la puerta de salida
por donde ayer entrábamos triunfantes
como celebrando quizás
que la despedida podía esperar.
El tiempo trafica con la nostalgia
y en tus ojos sólo leo
que ya es tarde.
Por la ventana se filtraba la luz crepuscular
que apenas dejaba inventar
tus manos abriéndome la puerta.
Ya es tarde no hay tiempo
para invertir en miradas
que finjan estar pidiendo
el tacto que se apodere
de la soledad.
Última edición: