Littera
Poeta asiduo al portal
Recelan de las sombras las morenas legiones
que de los firmamentos robaron los azules,
volviendo cañamazos otrora cientos tules,
el fin irremediable de sus actos felones.
Ya tuercen el semblante, ya inquietan las facciones,
y protección o amparo ruegan a los paúles
que, entre los avellanos y entre los abedules,
niéganse a sus demandas mentando sus traiciones.
En tropel bullicioso el horizonte enfilan
al son de los clarines que ordenan el repliegue,
y como vil jauría a la cual arredilan
rivales superiores, antes de que se anegue
la tierra de claror blasfemias mil distilan
mientras corren y huyen sin paz que las sosiegue.
Se mira, pues, aquélla libre y emancipada
de la dañina soga que sus lindas bellezas
y refulgentes gemas transfigurase en nada,
y a un tiempo se desprende de cuitas y tristezas
el inmenso Neptuno, mercurio de los cielos
y engendrador silente de acuáticas noblezas.
Arroaces los nados y gaviotas los vuelos,
unos por los cristales y otras por las corrientes,
truncan con prontitud, y despiden los hielos
nervaduras de fuego como rojas serpientes
ante el advenimiento solemne e indudable
del monarca ceñido de rayos oferentes
de vida, de fortuna y de amor honorable.
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