Amanecer (I)

Littera

Poeta asiduo al portal
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Recelan de las sombras las morenas legiones
que de los firmamentos robaron los azules,
volviendo cañamazos otrora cientos tules,
el fin irremediable de sus actos felones.

Ya tuercen el semblante, ya inquietan las facciones,
y protección o amparo ruegan a los paúles
que, entre los avellanos y entre los abedules,
niéganse a sus demandas mentando sus traiciones.

En tropel bullicioso el horizonte enfilan
al son de los clarines que ordenan el repliegue,
y como vil jauría a la cual arredilan

rivales superiores, antes de que se anegue
la tierra de claror blasfemias mil distilan
mientras corren y huyen sin paz que las sosiegue.

Se mira, pues, aquélla libre y emancipada
de la dañina soga que sus lindas bellezas
y refulgentes gemas transfigurase en nada,

y a un tiempo se desprende de cuitas y tristezas
el inmenso Neptuno, mercurio de los cielos
y engendrador silente de acuáticas noblezas.

Arroaces los nados y gaviotas los vuelos,
unos por los cristales y otras por las corrientes,
truncan con prontitud, y despiden los hielos

nervaduras de fuego como rojas serpientes
ante el advenimiento solemne e indudable
del monarca ceñido de rayos oferentes
de vida, de fortuna y de amor honorable.
 
Última edición:


Recelan de las sombras las morenas legiones
que de los firmamentos robaron los azules,
volviendo cañamazos otrora cientos tules,
el fin irremediable de sus actos felones.

Ya tuercen el semblante, ya inquietan las facciones,
y protección o amparo ruegan a los paúles
que, entre los avellanos y entre los abedules,
niéganse a sus demandas mentando sus traiciones.

En tropel bullicioso el horizonte enfilan
al son de los clarines que ordenan el repliegue,
y como vil jauría a la cual arredilan

rivales superiores, antes de que se anegue
la tierra de claror blasfemias mil distilan
mientras corren y huyen sin paz que las sosiegue.

Se mira, pues, aquélla libre y emancipada
de la dañina soga que sus lindas bellezas
y refulgentes gemas transfigurase en nada,

y a un tiempo se desprende de cuitas y tristezas
el inmenso Neptuno, mercurio de los cielos
y engendrador silente de acuáticas noblezas.

Arroaces los nados y gaviotas los vuelos,
unos por los cristales y otras por las corrientes,
truncan con prontitud, y despiden los hielos

nervaduras de fuego como rojas serpientes
ante el advenimiento solemne e indudable
del monarca ceñido de rayos oferentes
de vida, de fortuna y de amor honorable.


Excelente poema, estimado Littera,
de cierta épica factura,
lo considero como un soneto escoltado por bella sarta de tercetos encadenados, correctamente concluidos, por lo que le doy mi APTO;
bellas figuras mitológicas (algunas algo poco rigurosas, como ese mercurio de los cielos y lo de los rayos, que era atributo de Júpiter), función que no le conocía a Poseidón, pero entiendo que has interpretado esa bella imagen del ocaso, dando libre vuelo a tu imaginación.
Un saludo cordial,
edelabarra
 
Excelente poema, digno de admirar y aplaudir.
Mis saludos.

Joel

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Recelan de las sombras las morenas legiones
que de los firmamentos robaron los azules,
volviendo cañamazos otrora cientos tules,
el fin irremediable de sus actos felones.

Ya tuercen el semblante, ya inquietan las facciones,
y protección o amparo ruegan a los paúles
que, entre los avellanos y entre los abedules,
niéganse a sus demandas mentando sus traiciones.

En tropel bullicioso el horizonte enfilan
al son de los clarines que ordenan el repliegue,
y como vil jauría a la cual arredilan

rivales superiores, antes de que se anegue
la tierra de claror blasfemias mil distilan
mientras corren y huyen sin paz que las sosiegue.

Se mira, pues, aquélla libre y emancipada
de la dañina soga que sus lindas bellezas
y refulgentes gemas transfigurase en nada,

y a un tiempo se desprende de cuitas y tristezas
el inmenso Neptuno, mercurio de los cielos
y engendrador silente de acuáticas noblezas.

Arroaces los nados y gaviotas los vuelos,
unos por los cristales y otras por las corrientes,
truncan con prontitud, y despiden los hielos

nervaduras de fuego como rojas serpientes
ante el advenimiento solemne e indudable
del monarca ceñido de rayos oferentes
de vida, de fortuna y de amor honorable.

 
Littera, qué puedo decir?? me convertí en fan groupie de tu poesía hace tiempo y es un placer encontrarte en este sitio n_n

Saludos de la chica Medea n_n

Pd. me da gusto que aquí tengas más lectores...
 
Última edición:
¡Querida Medea, qué alegría encontrarte en esta, la casa de las letras! Muchas gracias por tus palabras; espero que hablemos y nos leamos opíparamente en adelante. Un apasionado beso.
Gracias también, amigos, por valorar tan positivamente los inhumanos sudores que paso cada vez que me pongo enfrente de la hoja en blanco.
 
Una pluma con nitidez magistral y un lenguaje muy poético...felicidades amigo, un placer leerte, un fuerte abrazo...
 
Una vez más, prodigiosa sucesión de visibles metáforas y audaces perífrasis que cuentan con mi admiración y mi aplauso. Luis
 
Bueno, no sé si tus sudores serán inhumanos o sobrehumanos, pero lo segundo parece a veces por los resultados...

un abrazo
j.
 

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