A veces, estamos muy asombrados ante el plomo de la vida cotidiana.
Plomo que hemos de transformar en oro, como buenos alquimistas.
Y esa alquimia considera también, la transformación del viejo, en joven.
Es decir que finalmente, hay un Santo Grial, o elixir de la eterna Juventud.
Consistente en oro, rodio e iridio monoatómicos.
Metales que existen en forma luminosa, y no sólo material.
Entonces, son súper-conductores de la electricidad.
Y al ingerirlos, el cuerpo experimenta un florecimiento de su conexión con el Universo entero.
Esa conexión le invita a participar del interiorismo, o Gozo de pertenencia al hogar.
Siendo el hogar, la zona de confort, resulta que es un buen punto de partida.
Así, uno puede conciliar el sueño, y darse cuenta, mientras está soñando, de que esa vivencia es verídica. O sea, sueños lúcidos. Pues la imaginación adquiere vigor, y entonces, el sueño nocturno es más potente.