PALAS ATENEA
Poeta fiel al portal
Una dama que se alegra
al despertar cada mañana,
con serenidad viste su mejor gala
para aquel amor que la engalana.
Y lo mira fijamente a la cara
sin palabras demuestra que lo ama,
habla verde fija su mirada
que atraviesa la distancia.
Rey ajeno,
se pierde en el tiempo y silencio,
le regala mil caricias y besos
que viajan hasta ella con el viento.
Con sus brazos la cobija sutilmente,
palpa sus tersas pieles y ella muere,
le repite que la quiere,
le susurra tiernamente.
En ratos breves convergen,
él la sacia y se extasía.
La felicidad es recíproca,
aunque la melancolía los sumerge.
Diferentes,
son amantes diferentes,
la distancia los hace fuertes,
estar juntos para ella
es condena de muerte.
Son eternos,
ella muere y renace después del invierno,
y él la espera bien dispuesto
para amarla por completo.
Una planta enamorada,
de un sol que abraza.
Y se aman de forma extraña,
en el amor y sus flamas.
Solo amantes diferentes,
logran aunarse y entenderse
cada vez que se encienden.
al despertar cada mañana,
con serenidad viste su mejor gala
para aquel amor que la engalana.
Y lo mira fijamente a la cara
sin palabras demuestra que lo ama,
habla verde fija su mirada
que atraviesa la distancia.
Rey ajeno,
se pierde en el tiempo y silencio,
le regala mil caricias y besos
que viajan hasta ella con el viento.
Con sus brazos la cobija sutilmente,
palpa sus tersas pieles y ella muere,
le repite que la quiere,
le susurra tiernamente.
En ratos breves convergen,
él la sacia y se extasía.
La felicidad es recíproca,
aunque la melancolía los sumerge.
Diferentes,
son amantes diferentes,
la distancia los hace fuertes,
estar juntos para ella
es condena de muerte.
Son eternos,
ella muere y renace después del invierno,
y él la espera bien dispuesto
para amarla por completo.
Una planta enamorada,
de un sol que abraza.
Y se aman de forma extraña,
en el amor y sus flamas.
Solo amantes diferentes,
logran aunarse y entenderse
cada vez que se encienden.
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