La luna nada más, instante de amantes.
Mirada de miradas que al corazón
asalta, gozo de gozos sin edades
lleva al alma un alud de frío y calor.
Ante los dos, silencio de enamorado,
y se encarnizan alma con alma en bocas,
palpitante suspiro en acorde humano
de dos figuras desde la inmóvil sombra.
La almohada, testigo de confesiones,
quiere que se prolongue el amor al aire
y más allá del aire, noche de noches,
la luna nada más, instante de amantes.