Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Al culminar el día, siempre vas a mi encuentro
con tu manto de ébano bordado con algún lucero,
nadie interpreta que aquello es lo nuestro.
Y que al crecer las sombras, cada noche te espero.
La noche despierta de repente en oscuridad
de rincones impenetrables, perlados y fríos,
con su hálito de vacío y ansiedad.
Con ese mismo miedo, como cuando éramos crios.
Una pálida luna ha coronado el altar oscuro
sin interés para aquellos que van en silencio,
como las nubes que pasan sin apuro.
Cobijadas por el palpitar del espacio.
Hoy abundas en fúnebres tonos, triste cortesana
dama que no te vuelves ligera,
parecieras detenida frente a mi ventana.
Como la mirada amante, condenada a la espera.
Recuerdo los viajes por las mejillas salinas
de ese recorrido salobral de tu mirar,
paseos agónicos por donde caminas.
Entre lo eterno, de esta manera de amar.
Noche, te han halagado en cada verso
diferente a razón de quien te interpretaría,
acompañas mis pasos sin regreso.
En esta diaria virtud de estar, melancolía.
Te ilumina el recuerdo y la lágrima con su mirada
quedarás perpetua por el duelo que estas decretando,
noche que te vistes de mujer para ser amada.
Por que no puedo ocultar que te sigo amando.
con tu manto de ébano bordado con algún lucero,
nadie interpreta que aquello es lo nuestro.
Y que al crecer las sombras, cada noche te espero.
La noche despierta de repente en oscuridad
de rincones impenetrables, perlados y fríos,
con su hálito de vacío y ansiedad.
Con ese mismo miedo, como cuando éramos crios.
Una pálida luna ha coronado el altar oscuro
sin interés para aquellos que van en silencio,
como las nubes que pasan sin apuro.
Cobijadas por el palpitar del espacio.
Hoy abundas en fúnebres tonos, triste cortesana
dama que no te vuelves ligera,
parecieras detenida frente a mi ventana.
Como la mirada amante, condenada a la espera.
Recuerdo los viajes por las mejillas salinas
de ese recorrido salobral de tu mirar,
paseos agónicos por donde caminas.
Entre lo eterno, de esta manera de amar.
Noche, te han halagado en cada verso
diferente a razón de quien te interpretaría,
acompañas mis pasos sin regreso.
En esta diaria virtud de estar, melancolía.
Te ilumina el recuerdo y la lágrima con su mirada
quedarás perpetua por el duelo que estas decretando,
noche que te vistes de mujer para ser amada.
Por que no puedo ocultar que te sigo amando.
::::
::