Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: Es posible que esta función no esté disponible en algunos navegadores.
Te observo en una terma tan incaica
orlada de candiles infinitos,
lejana de llanura ya prosaica,
lejana de creencias y de mitos.
Te observo iluminada por la luna,
bañada por sus aguas argentadas
y me tocas las fibras una a una
en sinfonía mágica de aguadas.
Los Incas permanecen solitarios,
observan dos luceros que se besan
mientras las aguas bullen las alturas.
Un silencio de cerros esteparios,
a las almas de amor las atraviesan,
como néctar de frutas ya maduras.
Te observo en una terma tan incaica
orlada de candiles infinitos,
lejana de llanura ya prosaica,
lejana de creencias y de mitos.
Te observo iluminada por la luna,
bañada por sus aguas argentadas
y me tocas las fibras una a una
en sinfonía mágica de aguadas.
Los Incas permanecen solitarios,
observan dos luceros que se besan
mientras las aguas bullen las alturas.
Un silencio de cerros esteparios,
a las almas de amor las atraviesan,
como néctar de frutas ya maduras.
Te observo en una terma tan incaica
orlada de candiles infinitos,
lejana de llanura ya prosaica,
lejana de creencias y de mitos.
Te observo iluminada por la luna,
bañada por sus aguas argentadas
y me tocas las fibras una a una
en sinfonía mágica de aguadas.
Los Incas permanecen solitarios,
observan dos luceros que se besan
mientras las aguas bullen las alturas.
Un silencio de cerros esteparios,
a las almas de amor las atraviesan,
como néctar de frutas ya maduras.
Te observo en una terma tan incaica
orlada de candiles infinitos,
lejana de llanura ya prosaica,
lejana de creencias y de mitos.
Te observo iluminada por la luna,
bañada por sus aguas argentadas
y me tocas las fibras una a una
en sinfonía mágica de aguadas.
Los Incas permanecen solitarios,
observan dos luceros que se besan
mientras las aguas bullen las alturas.
Un silencio de cerros esteparios,
a las almas de amor las atraviesan,
como néctar de frutas ya maduras.
Te observo en una terma tan incaica
orlada de candiles infinitos,
lejana de llanura ya prosaica,
lejana de creencias y de mitos.
Te observo iluminada por la luna,
bañada por sus aguas argentadas
y me tocas las fibras una a una
en sinfonía mágica de aguadas.
Los Incas permanecen solitarios,
observan dos luceros que se besan
mientras las aguas bullen las alturas.
Un silencio de cerros esteparios,
a las almas de amor las atraviesan,
como néctar de frutas ya maduras.
Te observo en una terma tan incaica
orlada de candiles infinitos,
lejana de llanura ya prosaica,
lejana de creencias y de mitos.
Te observo iluminada por la luna,
bañada por sus aguas argentadas
y me tocas las fibras una a una
en sinfonía mágica de aguadas.
Los Incas permanecen solitarios,
observan dos luceros que se besan
mientras las aguas bullen las alturas.
Un silencio de cerros esteparios,
a las almas de amor las atraviesan,
como néctar de frutas ya maduras.