Sumergirme en tus ojos
Y naufragar en el océano inmejorable de tu vientre
Flotar en las burbujas de tus besos, y luego aflorarme en el jardín que abona tu ilusión
Y que me castigue tu indiferencia desvestida al bajo precio de llevar a mi lado al viejo amigo que me acompaña.
Desbordando las más inquietantes de las preguntas
Es más que morir en ti,
Es más que vivir en el cáncer de tu piel,
Envejecer en el néctar desnudo que tu aliento
E impregnarme en el eco del silencio, que emite tu apresurado paso por llegar antes de ti mismo,
Perder mas allá de lo que has ganado, y que la brújula no te encuentre dormido en el tiempo
Y el tic tac de tu apresurada madurez consiga lo que la frescura de tu alma no encontró, cuando en la palma de tu mano llevaba en reloj de tu juventud.
Juventud disfrazada de lo posible cuando todo se hace imposible,
Y que la callada condena de verme reflejada en ti pueda más que la inhóspita y descabellada locura de amarte en la infancia de tu soledad
En el premio novel de tu espera
En el verano del rose de tu cuerpo en el mio,
En el orgasmo de mi sexo en el tuyo,
En la poesía que le cuesta un poco respirar,
En el peso de saber que no hay reglas para hacerse viejo en el plato opuesto de este inquieto palpitar
Que construye y aniquila la razón de añejar un motivo que pueda mas que el oxido de tu absurdo caminar.
Y naufragar en el océano inmejorable de tu vientre
Flotar en las burbujas de tus besos, y luego aflorarme en el jardín que abona tu ilusión
Y que me castigue tu indiferencia desvestida al bajo precio de llevar a mi lado al viejo amigo que me acompaña.
Desbordando las más inquietantes de las preguntas
Es más que morir en ti,
Es más que vivir en el cáncer de tu piel,
Envejecer en el néctar desnudo que tu aliento
E impregnarme en el eco del silencio, que emite tu apresurado paso por llegar antes de ti mismo,
Perder mas allá de lo que has ganado, y que la brújula no te encuentre dormido en el tiempo
Y el tic tac de tu apresurada madurez consiga lo que la frescura de tu alma no encontró, cuando en la palma de tu mano llevaba en reloj de tu juventud.
Juventud disfrazada de lo posible cuando todo se hace imposible,
Y que la callada condena de verme reflejada en ti pueda más que la inhóspita y descabellada locura de amarte en la infancia de tu soledad
En el premio novel de tu espera
En el verano del rose de tu cuerpo en el mio,
En el orgasmo de mi sexo en el tuyo,
En la poesía que le cuesta un poco respirar,
En el peso de saber que no hay reglas para hacerse viejo en el plato opuesto de este inquieto palpitar
Que construye y aniquila la razón de añejar un motivo que pueda mas que el oxido de tu absurdo caminar.