Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
(a la poetisa Guadalupe Cisneros-Villa y su avatar)
Al ver su estilo y singular salero
las calles en su honor le hacen pasillo
y el eco de su andar, cual estribillo,
provoca un soniquete placentero.
Era ella, acicalada con esmero
elevando hasta el arte lo sencillo
y bajo su paraguas amarillo
marcha con porte airoso y muy certero
Buscando de su cuerpo una caricia
la llovizna, aunque en vano, la corteja
celosa de su encanto, ¡qué delicia!
Mas no siente pudor ni se acompleja.
Protegida, camina con lisura
luciendo con donaire su figura.