Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre amor y odio,
Está el amarodiarte.
Te amo y te odio.
Preferiría odiarte,
Sería más fácil.
Descolgarte de mi pared
Y olvidarte.
No admirarte.
Recordarte cruel y hostil.
Pero no puedo.
¿Sigues ahí?
Siempre.
Pegado a mí.
Cuidandome.
Protegiendome.
Acunandome.
¿Cómo voy a odiarte?
Prefiero amarodiarte.
-Aldonza,
¿Otra vez?
Olvídale.
No puedo,
Me duele el pecho.
Al principio del olvido,
El corazón se desgarra,
Se tiene que acostumbrar al nuevo latido.
Ya no late de amor,
Late de decepción y de dolor.
Después,
Con el tiempo,
Se va adecuando al nuevo ritmo.
Ven,
Escucha el mío.
Ya no es ése dolor punzante que te atraviesa y nada calma.
Ahora es como un alfiler.
Se clava
¿lo sientes?
Sólo es éso.
Un recuerdo de aquél dolor que te rompió.
Amarodiarle para siempre.
Así siento,
Yo.
Abrazame,
Porfavor.
Está el amarodiarte.
Te amo y te odio.
Preferiría odiarte,
Sería más fácil.
Descolgarte de mi pared
Y olvidarte.
No admirarte.
Recordarte cruel y hostil.
Pero no puedo.
¿Sigues ahí?
Siempre.
Pegado a mí.
Cuidandome.
Protegiendome.
Acunandome.
¿Cómo voy a odiarte?
Prefiero amarodiarte.
-Aldonza,
¿Otra vez?
Olvídale.
No puedo,
Me duele el pecho.
Al principio del olvido,
El corazón se desgarra,
Se tiene que acostumbrar al nuevo latido.
Ya no late de amor,
Late de decepción y de dolor.
Después,
Con el tiempo,
Se va adecuando al nuevo ritmo.
Ven,
Escucha el mío.
Ya no es ése dolor punzante que te atraviesa y nada calma.
Ahora es como un alfiler.
Se clava
¿lo sientes?
Sólo es éso.
Un recuerdo de aquél dolor que te rompió.
Amarodiarle para siempre.
Así siento,
Yo.
Abrazame,
Porfavor.
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