Ame diez euros, payo...

Nommo

Poeta veterano en el portal
De un tiempo a esta parte,
ya no invado territorios.
Ni trato de unir Europa,
cosiéndola, como Napoleón Bonaparte.


Parche a parche, en el mismo abrigo...


Ahora, las zagalas,
prefiero que estén a solas,
como las Hilanderas de Velázquez.
Soy poderoso; ya, no me vencen.


Ni me capturan, en arrobamiento explosivo.


Fui fuerte y vencíalas.
Pero ahora, que me auto-controlo,
y me domino, del mucho Ajedrez,
abomino. ¡ Demasiadas encrucijadas !


Tanto sansón, ¡ Tanta Dalila !


Tanto templo filisteo,
columnas salomónicas,
dóricas, jónicas y corintias.
¡ Tanta masonería !


No, gracias:


Comprendiendo a los demás,
me hice inteligente.
Pero me iluminé,
al comprenderme a mí mismo.


¡ Que no me doblegas, Fredesvinta !
 
Me alegro de que a su Majestad, le haga temblar de los pies a la cabeza, la lectura de mi modesta obra de arte. Y no es mi intención causar desperfectos urbanos, durante el movimiento sísmico. Pero el erotismo es una bomba de relojería, que estalla sin previo aviso, como los cartuchos de dinamita, inventados y patentados por Alfred Nóbel. Por supuesto, el que avisa no es traidor, así que le pondremos un reloj, asociado a la bomba-lapa. De modo que al llegar cierta hora de la noche, ocurra, ¡ Suceda ! El encuentro fortuito. Dejando atrás todas esas flores, ya marchitas, de imperios que habían excedido a su fecha de caducidad, y se desmoronaron.
 
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