Andrés Romo
Poeta recién llegado
En el albor de mi vida tan sencilla
amé al tocón que con dolor murió
lloré por la gaviota que sufrió
la pérdida febril de su avecilla.
En el albor de mi vida tan tranquila
amé al sopor de dulces melodías
lloré por las mieles de añejos días
y por las ansias que al ser aniquila.
En el albor de mi vida que fue esquiva
amé al padre que me dio simiente
lloré todo el dolor que se siente
por esa noche que está perdida.
En el albor de mi vida que fue altiva
amé la soberbia con honor
lloré por aceptar ese error
y mi esperanza quedó cautiva.
En el albor de mi vida que fue mezquina
agrié muchos poemas con dolor
sin importarme aquel sereno amor
que iluminó mi camino y mi vida.
En el albor de mi vida que hoy es trina
amé, pero mi ser dictó la edad
lloré por aquel que ama de verdad
y por el espíritu que conmina.
En el albor de mi vida que hoy termina
amé mi entorno como amé a mi hermano
lloré por el sino que es tan ufano
y del destino cruel que nos domina.
Andrés Romo
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