Amistad, una palabra...

Engel

SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA

Conoció por primera vez la verdad de la amistad al verla entre ruinas, antes no había sentido la necesidad de fijarse en ella. Salir al exterior después de veintitrés horas de duro rescate fue como entrar en un nuevo día lleno de palabras diferentes. Tomaba conciencia ahora de que la calle estaba ahí para que él la observara con cuidado, sílaba por sílaba, prestándole atención sin dejarse engañar por la prisa y la rutina del paisaje cotidiano. Cada esquina, cada tejado, cada ventana, cada chapa en la escombrera, cada vagón, cada recuerdo, cada detalle era importante porque todo podía desaparecer, esfumarse, ser devorado por el destino, por los derrumbes o las explosiones.
Las órdenes de los mandos se habían mezclado con las palabras de los compañeros. Los ruidos de los motores y las turbinas de ventilación habían desaparecido bajo el terremoto de las explosiones, y ahí estaba él, mirando por primera vez con atención la cara de su amigo, justo en el momento de perderlo.
La galería apenas se mantenía en pie como una desolación de mordeduras violentas en los hastiales. El terreno era un pedregal de traviesas y escombros. Había partes del techo sin vigas, laterales de la galería derrumbados, pedruscos de carbón evaporados, convertidos en ese polvo oscuro y asfixiante que lo tiznaba todo. Las montañas de cascotes estaban horadadas por dentro, convertidas en túneles de escombros. Los compañeros y el equipo de rescate habían avanzado o se habían retirado por sus huecos. La mina en si, era un inmenso hueco atravesado por las sombras.
Para seguir viviendo hay que aprender a aplazar los desenlaces. Cuando el destino no acude en nuestra busca deja como consuelo la ilusión del futuro, una idea tan abstracta y lejana que nunca podemos perder porque está más allá de nosotros mismos. Hoy será un mal día pero las esperanzas que rompe el porvenir, vuelven a tejerse con los hilos secretos y elásticos de la amistad. Los desahogos y lamentos personales impresionan más cuando nos descubren la soledad y el hundimiento de un amigo que creímos firme e invulnerable.
Del valor al temor hay un solo paso. Me muero, me voy, creo que me voy, lanza en suspiros, pero el momento no llega. La vida se para, el destino vuelca una copa de sombras en la realidad, lo que parecía un fatal desenlace al alcance de la mano, se aleja de golpe. El destino traiciona pero el futuro sigue ahí, o mejor dicho, allá, detrás de una frontera más espesa que la montaña. El futuro ilumina desde lejos y da sentido al esfuerzo de resistir.
La mano firme de un amigo ofrece un buen argumento para quien necesita pensar que un accidente o una desgracia no son algo definitivo. Eso podía comprobarse en la luz de sus ojos. Quizás el futuro les diese la razón pero el destino parecía tan cerca, parecía no querer irse nunca.
-Despídeme de mi madre y que sea lo que Dios quiera-

Santa Bárbara te llaman, te llaman porvenir y esperan que tú llegues, pero tú permaneces más allá del sufrimiento agazapada no se sabe dónde.
La amistad ahora es otra cosa, un sentimiento que mira de cerca y ayuda a moverse sobre la piel de la desgracia para no naufragar en la derrota, aún, todavía, y siempre.

Y llegó el rescate, los dos miran con los mismos ojos. Concentran la alegría y los abrazos de los otros en sus pupilas, como si les fuese en ello el futuro, y no pierden detalle, ni dejan que los nervios perturben su secreto, saben lo que iba a ocurrir un segundo antes. Caminan por la realidad como por encima del silencio con una lealtad cuidadosa, en busca de los huecos que dejan los abrazos y las sonrisas. Se paran, vuelven la cabeza, se buscan y paralizan la mirada y luego siguen caminando hacia sus asuntos sin romper un vínculo, un nombre o un destino. Así se escribe una historia y así se escribió esta palabra.
 
Última edición:
Sencillamente hermosa prosa, un viaje indescriptible siempre por tu excelsa poesía, es un agrado llegar a tu espacio Engel, siempre tan repleto de bella poesía.
Abrazos grandes querido compañero de letras.
Estrellas todas las de mi cielo Insular para ti.
Naty
 
Sencillamente hermosa prosa, un viaje indescriptible siempre por tu excelsa poesía, es un agrado llegar a tu espacio Engel, siempre tan repleto de bella poesía.
Abrazos grandes querido compañero de letras.
Estrellas todas las de mi cielo Insular para ti.
Naty

Saludos Naty, siempre tan generosa a la hora de comentar.
Gracias querida amiga, tu visita siempre es motivo de alegría para mí.
Te dejo un abrazo con mis mejores deseos. Feliz domingo.
 
[video=youtube;qftTX-5QLwY]http://www.youtube.com/watch?v=qftTX-5QLwY[/video]​

Conoció por primera vez la verdad de la amistad al verla entre ruinas, antes no había sentido la necesidad de fijarse en ella. Salir al exterior después de veintitrés horas de duro rescate fue como entrar en un nuevo día lleno de palabras diferentes. Tomaba conciencia ahora de que la calle estaba ahí para que él la observara con cuidado, sílaba por sílaba, prestándole atención sin dejarse engañar por la prisa y la rutina del paisaje cotidiano. Cada esquina, cada tejado, cada ventana, cada chapa en la escombrera, cada vagón, cada recuerdo, cada detalle era importante porque todo podía desaparecer, esfumarse, ser devorado por el destino por los derrumbes o las explosiones.
Las órdenes de los mandos se habían mezclado con las palabras de los compañeros. Los ruidos de los motores y las turbinas de ventilación habían desaparecido bajo el terremoto de las explosiones y ahí estaba él, mirando por primera vez con atención la cara de su amigo justo en el momento de perderlo.
La galería apenas se mantenía en pie con una desolación de mordeduras violentas en los hastiales. El terreno era un pedregal de traviesas y escombros. Había partes del techo sin vigas, laterales de la galería derrumbados, pedruscos de carbón evaporados, convertidos en ese polvo oscuro y asfixiante que lo tiznaba todo. Las montañas de cascotes estaban horadadas por dentro convertidas en túneles de escombros. Los compañeros y el equipo de rescate habían avanzado o se habían retirado por sus huecos. La mina en si era un inmenso hueco atravesado por las sombras.

Para seguir viviendo hay que aprender a aplazar los desenlaces. Cuando el destino no acude en nuestra busca deja como consuelo la ilusión del futuro, una idea tan abstracta y lejana que nunca podemos perder porque está más allá de nosotros mismos. Hoy será un mal día pero las esperanzas que rompe el porvenir vuelven a tejerse con los hilos secretos y elásticos de la amistad. Los desahogos y lamentos personales impresionan más cuando nos descubren la soledad y el hundimiento de un amigo que creímos firme e invulnerable.
Del valor al temor hay un solo paso. -Me muero, me voy, creo que me voy, lanza en suspiros-, pero el momento no llega. La vida se para, el destino vuelca una copa de sombras en la realidad, lo que parecía un fatal desenlace al alcance de la mano se aleja de golpe. El destino traiciona pero el futuro sigue ahí, o mejor dicho, allá, detrás de una frontera más espesa que la montaña. El futuro ilumina desde lejos y da sentido al esfuerzo de resistir.
La mano firme de un amigo ofrece un buen argumento para quien necesita pensar que un accidente o una desgracia no son algo definitivo. Eso podía comprobarse en la luz de sus ojos. Quizás el futuro les diese la razón pero el destino parecía tan cerca, parecía no querer irse nunca.
-Despídeme de mi madre y que sea lo que Dios quiera-
Santa Bárbara te llaman, te llaman porvenir y esperan que tú llegues, pero tú permaneces más allá del sufrimiento agazapada no se sabe dónde.
La amistad ahora es otra cosa, un sentimiento que mira de cerca y ayuda a moverse sobre la piel de la desgracia para no naufragar en la derrota aún, todavía y siempre.
Y llegó el rescate, los dos miran con los mismos ojos. Concentran la alegría y los abrazos de los otros en sus pupilas como si les fuese en ello el futuro y no pierden detalle ni dejan que los nervios perturben su secreto, saben lo que iba a ocurrir un segundo antes. Caminan por la realidad como por encima del silencio con una lealtad cuidadosa, en busca de los huecos que dejan los abrazos y las sonrisas. Se paran, vuelven la cabeza, se buscan y paralizan la mirada y luego siguen caminando hacia sus asuntos sin romper un vínculo, un nombre o un destino. Así se escribe una historia y así se escribió esta palabra.


Muy conmovedora historia sobre realidades; una vez más, la amistad y la esperanza se juntan y como resultado tu bellísima prosa que cala en lo más profundo del corazón.

Te felicito y aplaudo, amigo.

Un beso.
 
MaríaA.G;4301852 dijo:
Muy conmovedora historia sobre realidades; una vez más, la amistad y la esperanza se juntan y como resultado tu bellísima prosa que cala en lo más profundo del corazón.

Te felicito y aplaudo, amigo.

Un beso.

Buenos días María, gracias por pasar a dejar tu cálido comentario.
Un beso.
 
Saludos Naty, siempre tan generosa a la hora de comentar.
Gracias querida amiga, tu visita siempre es motivo de alegría para mí.
Te dejo un abrazo con mis mejores deseos. Feliz domingo.


Feliz domingo también para ti querido Engel, siempre se disfruta llegar hasta tu espacio, abrazos miles hasta tu tierra.
Pincoya
 
Engel así es la amistad tal como la describes en tu prosa.
No necesariamente en desgracia se conoce un amigo.
pero si se valora mas en los momentos difíciles.
Excelente prosa, me ha gustado la profundidad de tus palabras,
la manera en que las expresas, como las representas.
Ha sido un placer llegar a tu espacio y disfrutar tu excelente trabajo.
saludos y un abrazo.
 
Última edición:
Engel así es la amistad tal como la describes en tu prosa.
No necesariamente en desgracia se conoce un amigo.
pero si se valora mas en los momentos difíciles.
Excelente prosa, me ha gustado la profundidad de tus palabras,
la manera en que las expresas, como las representas.
Ha sido un placer llegar a tu espacio y disfrutar tu excelente trabajo.
saludos y un abrazo.


Me alegra que rescates esta prosa, Desire. Mil gracias y mil besos por dejar tu cálida huella.
 
Engel así es la amistad tal como la describes en tu prosa.
No necesariamente en desgracia se conoce un amigo.
pero si se valora mas en los momentos difíciles.
Excelente prosa, me ha gustado la profundidad de tus palabras,
la manera en que las expresas, como las representas.
Ha sido un placer llegar a tu espacio y disfrutar tu excelente trabajo.
saludos y un abrazo.


Querida amiga, me sirvo de tu bello comentario para ventilar y recuperar esta prosa extraviada... en honor a la amistad.
 
"La amistad ahora es otra cosa, un sentimiento que mira de cerca y ayuda a moverse sobre la piel de la desgracia para no naufragar en la derrota aún, todavía y siempre."
Habrá otra definición de la palabra "amistad" mas bella que esta? Yo lo dudo...
recuerdo que lo primero que te leí, fue una obra sobre unos mineros, impresionante...desde entonces te sigo con admiración, me he quedado enganchada con tu manera de escribir, uno de los mejores escritores de prosa que he leído en mi vida.
Mis aplausos de nuevo a tu pluma amigo. Un abrazo grande y un beso.
 
"La amistad ahora es otra cosa, un sentimiento que mira de cerca y ayuda a moverse sobre la piel de la desgracia para no naufragar en la derrota aún, todavía y siempre."
Habrá otra definición de la palabra "amistad" mas bella que esta? Yo lo dudo...
recuerdo que lo primero que te leí, fue una obra sobre unos mineros, impresionante...desde entonces te sigo con admiración, me he quedado enganchada con tu manera de escribir, uno de los mejores escritores de prosa que he leído en mi vida.
Mis aplausos de nuevo a tu pluma amigo. Un abrazo grande y un beso.


Buenos días, Beatriz. Gracias por dejar tu siempre apreciada huella en mi escrito.
Te deseo un feliz fin de semana. Besos...
 
Se mezclan vorágine y límites bajo los pies, en las paredes de un cuerpo que desaparece de la vida, de ese día a día desde hace tantas estaciones, tantos raíles, tantas tarteras o qué sabe nadie los tantos de cada uno...
Surge como lava que arrasa y asfixia con el resto de las mañanas a partir de ese "seguir viviendo" "sin romper un vínculo, un hombre o un destino"

Cuando se nace tantas veces, cuando la conciencia te devuelve al valor de la vida, tiene que brillar con mucha intensidad el cristalino del agua.

Qué bueno tener una mano para alcanzar.

Abrazos Engel, tu prosa lleva por esos límites donde uno valora lo que tantos desechan
 
Se mezclan vorágine y límites bajo los pies, en las paredes de un cuerpo que desaparece de la vida, de ese día a día desde hace tantas estaciones, tantos raíles, tantas tarteras o qué sabe nadie los tantos de cada uno...
Surge como lava que arrasa y asfixia con el resto de las mañanas a partir de ese "seguir viviendo" "sin romper un vínculo, un hombre o un destino"

Cuando se nace tantas veces, cuando la conciencia te devuelve al valor de la vida, tiene que brillar con mucha intensidad el cristalino del agua.

Qué bueno tener una mano para alcanzar.

Abrazos Engel, tu prosa lleva por esos límites donde uno valora lo que tantos desechan

Saludos mi querida amiga... Con cierto retraso te devuelvo tu cálido comentario con un fuerte abrazo.
 

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