Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amo a mi Dios presentido
en cada paso que emprendo,
a la luna construyendo
lo que mi ser ha parido.
Amo el pecho florecido
ante el cielo convocante
que se da vivificante,
perentorio y generoso,
desatando portentoso
un milagro a cada instante.
Amo mi propia experiencia
surgida de mi pasado,
la extensión de mi costado
alimentando conciencia.
Amo toda confidencia
que el viento musita quedo,
la esperanza cuando el miedo
llega con su dentellada
a dejarme la mirada
enredada en un no puedo.
Amo saciarme de vida
sin más afán que sentirme
en lucha por conseguirme
ni bufón ni fratricida.
Amo ascender la subida
que me lleva a ser yo mismo
en las alas de un lirismo
que se da en escalofrío,
aquí donde dando brío
me libera del abismo.
Amo entregado y sincero
el alma de Ana María
amándola cada día
como si fuera el primero.
Amo amarme, caballero,
como forma de entender
que el cariño puede ser
-de manera absolutoria-
la razón y la victoria
de nuestro mejor proceder.
¡Amo queriendo crecer!
en cada paso que emprendo,
a la luna construyendo
lo que mi ser ha parido.
Amo el pecho florecido
ante el cielo convocante
que se da vivificante,
perentorio y generoso,
desatando portentoso
un milagro a cada instante.
Amo mi propia experiencia
surgida de mi pasado,
la extensión de mi costado
alimentando conciencia.
Amo toda confidencia
que el viento musita quedo,
la esperanza cuando el miedo
llega con su dentellada
a dejarme la mirada
enredada en un no puedo.
Amo saciarme de vida
sin más afán que sentirme
en lucha por conseguirme
ni bufón ni fratricida.
Amo ascender la subida
que me lleva a ser yo mismo
en las alas de un lirismo
que se da en escalofrío,
aquí donde dando brío
me libera del abismo.
Amo entregado y sincero
el alma de Ana María
amándola cada día
como si fuera el primero.
Amo amarme, caballero,
como forma de entender
que el cariño puede ser
-de manera absolutoria-
la razón y la victoria
de nuestro mejor proceder.
¡Amo queriendo crecer!