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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Amo

jmacgar

Poeta veterano en el portal

Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Y yo amo el aroma de las glicinas, la sombra de los cipreses, mis flores son siempre las rosas y tomo el sol sobre las dunas.
Me encantó este poema, porque también amo esa pequeñas grandes cosas de la naturaleza.
Saludos.-
 
Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Pues te ha quedado genial este soneto, a mí lo que me gustan son los cirros rojos y lo limpias que construyes las frases de tus sonetos.

Un saludo, Juan Ramón.
Oncina.
 
Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Pero qué preciosidad, querido Juan Ramón, de soneto. Y esa deconstrucción, ¿es eso lo que haces? Me has hecho pensar en esto y he encontrado algo interesante: "La deconstrucción es una actividad del discurso y, como toda actividad, sólo su ejercicio le es fiel realmente..." Si es así, y no he metido la pata, me da la impresión de que lo que quieres hacer al separar de esta forma las estrofas va más allá del simple efecto visual y de la mera separación de ideas. Me gustaría saber, si no te es molestia, cuáles fueron tus motivaciones. Me parece que me aclararás muchas incógnitas Mil gracias de antemano.
Con un abrazo muy fuerte.
Salva.
 
Pero qué preciosidad, querido Juan Ramón, de soneto. Y esa deconstrucción, ¿es eso lo que haces? Me has hecho pensar en esto y he encontrado algo interesante: "La deconstrucción es una actividad del discurso y, como toda actividad, sólo su ejercicio le es fiel realmente..." Si es así, y no he metido la pata, me da la impresión de que lo que quieres hacer al separar de esta forma las estrofas va más allá del simple efecto visual y de la mera separación de ideas. Me gustaría saber, si no te es molestia, cuáles fueron tus motivaciones. Me parece que me aclararás muchas incógnitas Mil gracias de antemano.
Con un abrazo muy fuerte.
Salva.

Me alegra que te haya gustado, Salvador. Esa "deconstrucción" de la que hablas (la verdad es que no había pensado en esa palabra para definir lo que hago pero ahora que lo dices creo que no le viene mal esa clasificación) no es la primera vez que la hago y mi intención con esa distribución de los versos es ponerlos en función del discurso poético. Digamos que es un poema al que he "calzado" con las normas del soneto en cuanto a métricas y rimas pero que a la hora de presentarlo he querido que prime más lo que quiero expresar que la apariencia visual de que el poema sea soneto o no. Ese es el motivo de que el primer verso de los tercetos pase a formar parte del primer bloque junto a los dos cuartetos. Sé que eso no es muy ortodoxo según los cánones, pero ya sabes cuán heterodoxo soy.

Este poema está influido por mi gusto por el poeta argentino Enrique Banchs al que Borges admiraba mucho, poeta al que ya he dedicado más de un poema. Este poeta frecuentaba la costumbre de hacer un soneto en el que iba de la descripción de lo general a lo largo del poema para terminarlo con una reflexión íntima, reflexión que solía ser como un lamento.

No es este el caso de este poema, me refiero a lo del lamento, pero sí quise hacer ese paralelismo con Banchs en cuanto a lo de ir de lo general a lo íntimo: en la primera parte describo las cosas que amo en la naturaleza y en los versos finales me refiero a cómo influye eso (esos colores rojos de l crepúsculo) sobre el cuerpo de la persona amada. Me pareció importante separar ambos aspectos, de ahí esa distribución de los versos.

Gracias por esa observación que me has hecho que me ha permitido explicar un poco este trabajo.

Un abrazo.
 
Última edición:
Y yo amo el aroma de las glicinas, la sombra de los cipreses, mis flores son siempre las rosas y tomo el sol sobre las dunas.
Me encantó este poema, porque también amo esa pequeñas grandes cosas de la naturaleza.
Saludos.-


Gracias de veras, Catia; me alegra mucho que compartamos el gusto por los cipreses (soy ave de cementerio) y por las rosas aunque las que cito en mi poema son rosas sin aroma pues me refiero a un prodigio de la naturaleza que sucede en los desiertos y que es la formación de estructuras calcáreas con forma de flores y más concretamente de rosas; me refiero a esto:

220px-Rosa_del_desierto_peque%C3%B1a.JPG


La que sí desprende un aroma encantador es la glicinia; tengo una muy cerca de casa y cada primavera veo (y huelo) sus racimos violeta.

Gracias de nuevo por pasar y dejarme tu grato comentario.
 
Última edición:
Gracias de veras, Catia; me alegra mucho que compartamos el gusto por los cipreses (soy ave de cementerio) y por las rosas aunque las que cito en mi poema son rosas sin aroma pues me refiero a un prodigio de la naturaleza que sucede en los desiertos y que es la formación de de estructuras calcáreas con forma de flores y más concretamente de rosas; me refiero a esto:

220px-Rosa_del_desierto_peque%C3%B1a.JPG


La que sí desprende un aroma encantador es la glicinia; tengo una muy cerca de casa y cada primavera veo (y huelo) sus racimos violeta.

Gracias de nuevo por pasar y dejarme tu grato comentario.

Hola, cuando respondiste primero a Salvador pensé no me responderías y con gusto te agradezco la aclaración y la molestia sobre las rosas del desierto. He leído sobre las flores de Bach, son flores medicinales y las incluye son estas:
Natural-mineral-font-b-crystal-b-font-specimens-font-b-Desert-b-font-font-b-Rose.jpg


No te veo como ave de cementerio. Sí, te veo como amigo de Vicente, mi amigo y compañero de otro Portal.Solo quería acercarme porque soy impulsiva y no estoy buscando que te fijes en mis veros. Eres un crítico que a mi juicio ayudas a crecer.Soy de verso libre desde el 2005,
pero incursiono clásica un poco impulsada por moderadores y por compañeros apenas tres años y medio. Tu bello poema al cual no entro en los detalles de estructura, creo que te salen naturalmente, es el modo en que me llegó.
He tenido en mi infancia la enredadera de las glicinas aliladas, con el jazmín de lluvia, pues un enjambre de aromas y es eso lo que agradezco a la vida y es lo que se quedó en mi alma, te dejo mis rosas de agosto, estas si huelen y decoran.

images


Saludos Ramón y disculpa, no encontré imágenes mas pequeñas.-
 
He leído sobre las flores de Bach, son flores medicinales y las incluye son estas:

Solo una puntualización a este grato segundo comentario tuyo, Catia, que has ilustrado con sendas fotos.

Me has descubierto en él que existe una "rosa del desierto" en el reino vegetal (el adenio), cosa que no sabía; pero veo que incluyes en tus fotos, como si se tratase de lo mismo, otra "rosa del desierto" que pertenece al reino mineral, que es a la que yo me refería en mi poema. Si visitas este link:

https://es.wikipedia.org/wiki/Rosa_del_desierto

podrás ver la diferencia.

Gracias por esta nueva visita con la que he quedado encantado.

Por cierto, no he apreciado ripios en tu poema.

Cordiales saludos
 
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Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Excelente soneto enmarcando con bucólica entonación le que tegusta y disfrutas en su momento incluyendo ese toque amoroso en el cierre.
También me llamó la atención la forma de presentarlo, claro que la explicación que dejas al responder a nuestro compañero Salva, ya me ilustró al respecto.

Lapiz%20felicita_zpsuefssyor.gif
 
Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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¡Qué romántico y encantador soneto!
Coincido contigo en mi gusto por ver amanecer.
Saludos cordiales.
Jazmín
 
Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Amas el verdadero sentido de la vida que es no sentirse ajeno al entorno. Saludos cordiales, Juan Ramón.
 
Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Eso es vivir!!! Muy bello tu poema describiendo el encanto de la vida misma.
Un placer leerte. Aplausos!!!
Un fortísimo abrazo, Juan Ramón.
 
Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Realmente la naturaleza es tan afrodisiaca que el poeta no deja de sacarle partido en sus composiciones. Cosa que tu has hecho de forma magistral. Los ojos de la noche tienen ese encanto especial para que nos extasiemos de ese brillo. Tú nos has pintado un idílico paraje pleno de colores y olores que me ha encantado. Repito un excelente poema.

Un cordial saludo.

Mouse
 
Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Precioso, querido Juan...
Un fuerte abrazo.
 
Amo

Amo la noche cuando, entre cipreses,
observo las estrellas, una a una,
bajo un cielo pletórico de luna
y extasiándome en sus ingravideces.
Adoro la glicinia aquellos meses
que, con la brisa fresca y oportuna,
brota en racimos lila. Amo la duna
que el siroco ha movido tantas veces
para esculpir las rosas del desierto.


Amo, al amanecer, estar despierto
por ver al horizonte cirros rojos
tiñendo de dorado, ante mis ojos,
tu nuda piel sobre la pulcra holanda
que huele a mirto, almizcle y a lavanda…


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Nada que objetar a la disposición de los versos, al fin y al cabo la formación separada de cuartetos y tercetos no es más que una cuestión visual que no interumpe ni el hilo argumental ni la expresión poética.
Todo, en este hermoso soneto, me sabe bien; el ritmo pausado del desarrollo de la idea hasta culminar en ese magnífico remate aromático.
Tengo yo en mi casa tres rosas que recogí perdido por el desierto del Sáhara hace ya unos cuantos años. Allí me refugié en un campamento tuareg con un sofoco que casi me mata.


Lo dicho, un gran poema.
 
Última edición:
Nada que objetar a la disposición de los versos, al fin y al cabo la formación separada de cuartetos y tercetos no es más que una cuestión visual que no interumpe ni el hilo argumental ni la expresión poética.
Todo, en este hermoso soneto, me sabe bien; el ritmo pausado del desarrollo de la idea hasta culminar en ese magnífico remate aromático.
Tengo yo en mi casa tres rosas que recogí perdido por el desierto del Sáhara hace ya unos cuantos años. Allí me refugié en un campamento tuareg con un sofoco que casi me mata.


Lo dicho, un gran poema.

Gracias, Juan Ramón, por responderme dentro de tres meses. Para mí, comentario tan grato y tan fresco como si fuera ahora mismo, de verdad te lo digo. Me reitero, un poema como la copa de un pino.


Un abrazo cordial, poeta.
 
Nada que objetar a la disposición de los versos, al fin y al cabo la formación separada de cuartetos y tercetos no es más que una cuestión visual que no interumpe ni el hilo argumental ni la expresión poética.
Todo, en este hermoso soneto, me sabe bien; el ritmo pausado del desarrollo de la idea hasta culminar en ese magnífico remate aromático.
Tengo yo en mi casa tres rosas que recogí perdido por el desierto del Sáhara hace ya unos cuantos años. Allí me refugié en un campamento tuareg con un sofoco que casi me mata.


Lo dicho, un gran poema.
Gracias, Juan Ramón, por responderme dentro de tres meses. Para mí, comentario tan grato y tan fresco como si fuera ahora mismo, de verdad te lo digo. Me reitero, un poema como la copa de un pino.


Un abrazo cordial, poeta.

No he visto esa respuesta mía que dices que te hice tres meses después, Vicente, y mira que la he buscado; me sorprende que te sigas sintiendo molesto por mi retraso en contestar cuando sabes que es una mala costumbre que frecuento y no solo contigo, pero diría más, por lo que veo no soy solo yo el que frecuento esa costumbre, y no quiero señalar. Además, el comentario me lo hiciste el pasado domingo, tampoco hace un siglo, hombre. En cualquier caso mis disculpas si te molesta mi lentitud respondedora pero ya te di una idea una vez: procura introducir en tus comentarios algo que me incite a la respuesta inmediata como por ejemplo algún tema de carácter técnico con el que no estés de acuerdo, pues en este análisis técnico que hiciste de la estructura de este soneto veo que vas a la par conmigo además de expresarme que es un poema como la copa de un pino, cosa que te agradezco sobremanera pues sé que eres un poeta exigente en tus gustos.

Yo del Sahara solo conozco las toneladas de polvo que nos manda el siroco a estas islas con frecuencia. Eso que me cuentas de tu estancia en un campamento tuareg supongo que debió ser una experiencia muy interesante.

Vuelvo a reiterarte mis disculpas por este enorme retraso (semana mediante) y agradecerte muy sinceramente el comentario que me dejaste.

Un abrazo.
 

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