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Amor a la tierra.

manuelo

Poeta fiel al portal
Cogí sólo uno de cada color
sólo un pétalo por ver si podía
a la orilla de la tormenta fría
reconocer la flor por el olor.

Cerré los ojos, me armé de valor
y esnifé, mientras el cielo ardía,
lo que de cada cual se desprendía.

De un nuevo relámpago, el resplandor

en la noche negra se imponía
y un trueno al viento dejaba un temblor,
mientras tan bellamente ya llovía,

que al llegarme de pronto el petricor
devolví a la tierra lo que me pedía
con su húmedo lenguaje de amor.
 
Última edición:
Cogí sólo uno de cada color
sólo un pétalo por ver si podía
a la orilla de la tormenta fría
reconocer la flor por el olor.

Cerré los ojos, me armé de valor
y esnifé, mientras el cielo ardía,
lo que de cada cual se desprendía.

De un nuevo relámpago, el resplandor

en la noche negra se imponía
y un trueno al viento dejaba un temblor,
mientras tan bellamente ya llovía,

que al llegarme de pronto el petricor
devolví a la tierra lo que me pedía
con su húmedo lenguaje de amor.

Buen escrito de amor, saludos Manuelo.
 
Cogí sólo uno de cada color
sólo un pétalo por ver si podía
a la orilla de la tormenta fría
reconocer la flor por el olor.

Cerré los ojos, me armé de valor
y esnifé, mientras el cielo ardía,
lo que de cada cual se desprendía.

De un nuevo relámpago, el resplandor

en la noche negra se imponía
y un trueno al viento dejaba un temblor,
mientras tan bellamente ya llovía,

que al llegarme de pronto el petricor
devolví a la tierra lo que me pedía
con su húmedo lenguaje de amor.
Llegar a esa cromatismo para diferenciar el valor de
la luz y de la noche. extenderse asi a lo que el sentimiento
pedia para envolverse en sus jadeos. una gran obra.
saludos amables de luzyabsenta
 
Cogí sólo uno de cada color
sólo un pétalo por ver si podía
a la orilla de la tormenta fría
reconocer la flor por el olor.

Cerré los ojos, me armé de valor
y esnifé, mientras el cielo ardía,
lo que de cada cual se desprendía.

De un nuevo relámpago, el resplandor

en la noche negra se imponía
y un trueno al viento dejaba un temblor,
mientras tan bellamente ya llovía,

que al llegarme de pronto el petricor
devolví a la tierra lo que me pedía
con su húmedo lenguaje de amor.
Me ha gustado, bella escritura para un sensible contenido. Un abrazo amigo Manuelo. Paco.
 

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