HADA NOCTURNA
Poeta fiel al portal
No te acerques ¡por favor!
pues mi alma de costumbre buena
se transforma al percibir
de otro cuerpo la calidez.
Una bestia nocturna me habita
acecha en el recóndito rincón
del polo más oscuro
de mis féminas lunas.
Su instinto impredecible
y su goloso apetito
pueden tomarte de sorpresa
para desgranar tus labios
con la ansiedad implacable
de mis voraces besos.
O atajarte en abrazo febril
sofocando tu respiración
con el filo erguido de mi pecho.
Y con las garras del deseo
surcar de grietas violáceas
la planicie de tu espalda.
Y apetecida ya
por el aroma agridulce
de tu exquisita piel
lamer todas tus humedades,
mordisquear tus mullidas caderas
y saborear despacito
la firme carne de tus muslos.
¡Un impulso atroz me domina!
Quiero un trozo de tu oreja.
¡Devorar tu vientre!
Beber tu sangre
Roer tus huesos
Saciarme en ti
¡Ay amor,
que delicioso éxtasis!
Te amo, te amare siempre.
Lástima que hayas muerto,
en verdad lo siento.
Pero ahora vives en mí
Eternamente
¡porque llevo dentro
el manjar de tu recuerdo!
pues mi alma de costumbre buena
se transforma al percibir
de otro cuerpo la calidez.
Una bestia nocturna me habita
acecha en el recóndito rincón
del polo más oscuro
de mis féminas lunas.
Su instinto impredecible
y su goloso apetito
pueden tomarte de sorpresa
para desgranar tus labios
con la ansiedad implacable
de mis voraces besos.
O atajarte en abrazo febril
sofocando tu respiración
con el filo erguido de mi pecho.
Y con las garras del deseo
surcar de grietas violáceas
la planicie de tu espalda.
Y apetecida ya
por el aroma agridulce
de tu exquisita piel
lamer todas tus humedades,
mordisquear tus mullidas caderas
y saborear despacito
la firme carne de tus muslos.
¡Un impulso atroz me domina!
Quiero un trozo de tu oreja.
¡Devorar tu vientre!
Beber tu sangre
Roer tus huesos
Saciarme en ti
¡Ay amor,
que delicioso éxtasis!
Te amo, te amare siempre.
Lástima que hayas muerto,
en verdad lo siento.
Pero ahora vives en mí
Eternamente
¡porque llevo dentro
el manjar de tu recuerdo!