nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Las olas de la playa recorrían mi cuerpo,
tú me mirabas entre las rocas,
pero al fijar mi mirada en la tuya,
desde ese momento me volviste loca.
Nos amábamos tan profundamente,
nuestros cuerpos gozaban en la arena,
que la luna nos cubría con su luz
al anochecer…, debajo de aquella palmera.
Tuvimos una noche de mucha locura,
amor, pasión y desenfreno,
nunca olvidaremos aquellos momentos
que juramos..., amor eterno.
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