Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Regresó con una flor entre las manos a cumplir a ese café después de mucho años, lo hizo cuando creyó que por fin el tiempo del dolor de la separación se había cumplido, cuando se sintió fuerte para soportar con entereza la mirada a la mesa del fondo y verla vacía, o peor aún, ocupada por alguna persona que jamás sabría del amor que sobre de ella se había profesado, que jamás conocería, como él, del haberse tomado de otras manos y mirar a otros ojos hasta que las miradas se perdieran de tanto reflejarse en el brillo, de lo que había sido calentar ese amor que no ameritaba ensayo alguno después de decir todas las palabras de amor que se hayan dicho, del endulzar con miel la verdad de amarle de verdad hasta la muerte misma y que la muerte después de escuchar esa promesa, y con un estruendo como carcajada, decidiera en medio de un asalto poner a prueba esa palabra, para justo después atravesar con una bala, esa frente tan amada.
Gayo.22.9.11 en una noche en la que tal vez la emoción más fuerte de día sea el noticiero del canal cultural.
Nota 1. ¿Por qué a las acciones tácticas de la policía se le llaman acciones de inteligencia y no terminan con los brutos a los que ellos mismos desde su inteligencia le nombran el crimen organizado?
Nota 2. ¿Será que ya es tiempo de inaugurar un camposanto para mis versos?
Nota 3. naaa…, la nota 2 ha sido producto de la mala digestión que no ha podido hacerle honor a una excelente cena.
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