Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Quieres ser mi reina,
pero me tomas por súbdito.
Buscas privilegiado trato,
mas de lacayo no me bajas.
Quieres ser dueña de mí,
pero como esclavo me empleas.
Quieres ser la mujer única,
pero tu trato es igual, que con los plebeyos.
Pretendes enamorarme con técnica,
pero son técnicas que no han funcionado
Piensas que con tu chantaje melódico
lograras convencer mi pesarosa mente.
Pero tus versos solo me ponen caótico;
te importa el estatus, lo que piensa la gente;
y este modesto poeta solo es eso,
un escritor en ciernes, juicioso.
Tus palabras ocultas tienen peso
me hacen ruido, fragante y estruendoso.
No soy común ni soy único.
Escribo a puño con grafito o tinta.
Soy práctico, lo hago empírico.
Te observo y me asombro,
eres escurridiza, elegante y te gusta la conquista;
pero soy la India venenosa de Alejandro,
el invierno hosco de Napoleón,
engaño rudimentario de Adolfo.
Soy el reflejo de tu seguridad descontrolada.
Serias el amor honesto de un charlatán, el trofeo único de un cazador. La mujer de este joven narrador.
Quieres ser mi reina,
pero me tomas por súbdito.
Buscas privilegiado trato,
mas de lacayo no me bajas.
Quieres ser dueña de mí,
pero como esclavo me empleas.
Quieres ser la mujer única,
pero tu trato es igual, que con los plebeyos.
Pretendes enamorarme con técnica,
pero son técnicas que no han funcionado
Piensas que con tu chantaje melódico
lograras convencer mi pesarosa mente.
Pero tus versos solo me ponen caótico;
te importa el estatus, lo que piensa la gente;
y este modesto poeta solo es eso,
un escritor en ciernes, juicioso.
Tus palabras ocultas tienen peso
me hacen ruido, fragante y estruendoso.
No soy común ni soy único.
Escribo a puño con grafito o tinta.
Soy práctico, lo hago empírico.
Te observo y me asombro,
eres escurridiza, elegante y te gusta la conquista;
pero soy la India venenosa de Alejandro,
el invierno hosco de Napoleón,
engaño rudimentario de Adolfo.
Soy el reflejo de tu seguridad descontrolada.
Serias el amor honesto de un charlatán, el trofeo único de un cazador. La mujer de este joven narrador.
Quieres ser mi reina,
pero me tomas por súbdito.
Buscas privilegiado trato,
mas de lacayo no me bajas.
Quieres ser dueña de mí,
pero como esclavo me empleas.
Quieres ser la mujer única,
pero tu trato es igual, que con los plebeyos.
Pretendes enamorarme con técnica,
pero son técnicas que no han funcionado
Piensas que con tu chantaje melódico
lograras convencer mi pesarosa mente.
Pero tus versos solo me ponen caótico;
te importa el estatus, lo que piensa la gente;
y este modesto poeta solo es eso,
un escritor en ciernes, juicioso.
Tus palabras ocultas tienen peso
me hacen ruido, fragante y estruendoso.
No soy común ni soy único.
Escribo a puño con grafito o tinta.
Soy práctico, lo hago empírico.
Te observo y me asombro,
eres escurridiza, elegante y te gusta la conquista;
pero soy la India venenosa de Alejandro,
el invierno hosco de Napoleón,
engaño rudimentario de Adolfo.
Soy el reflejo de tu seguridad descontrolada.
Serias el amor honesto de un charlatán, el trofeo único de un cazador. La mujer de este joven narrador.
Un reconocimiento de que la soberbia y exigencia no son las mejores ayudas para conquistar un corazón nos dejas en este poema revisando los motivos por los que prefieres no aceptar ciertos ofrecimientos engañosos.
Quieres ser mi reina,
pero me tomas por súbdito.
Buscas privilegiado trato,
mas de lacayo no me bajas.
Quieres ser dueña de mí,
pero como esclavo me empleas.
Quieres ser la mujer única,
pero tu trato es igual, que con los plebeyos.
Pretendes enamorarme con técnica,
pero son técnicas que no han funcionado
Piensas que con tu chantaje melódico
lograras convencer mi pesarosa mente.
Pero tus versos solo me ponen caótico;
te importa el estatus, lo que piensa la gente;
y este modesto poeta solo es eso,
un escritor en ciernes, juicioso.
Tus palabras ocultas tienen peso
me hacen ruido, fragante y estruendoso.
No soy común ni soy único.
Escribo a puño con grafito o tinta.
Soy práctico, lo hago empírico.
Te observo y me asombro,
eres escurridiza, elegante y te gusta la conquista;
pero soy la India venenosa de Alejandro,
el invierno hosco de Napoleón,
engaño rudimentario de Adolfo.
Soy el reflejo de tu seguridad descontrolada.
Serias el amor honesto de un charlatán, el trofeo único de un cazador. La mujer de este joven narrador.
La apertura acia el amor debe ser libre, las condiciones
nunca son buenas consejeras de la mejor direccion.
excelente composicon llena de un realismo sincero.
saludos amables de luzyabsenta