Eduardo Cevallos de Labra
Poeta fiel al portal
Era una regia tarde de
crisantemos, cuando al
fin la chica más linda
una cita me aceptó
mis manos mojadas.
con el viento yo secaba;
con voz inaudible,
recitar no logré
de los pétalos de sus labios
su primer beso recibí,
fue algo maravilloso,
inolvidable por cierto.
Guirnaldas de nochebuena
por doquiera se veían,
cortejo le hacían, los
blancos muñecos de nieve
villancicos, buñuelos,
ponche, posadas...
todo era aceptable, con
tal de estar a su lado.
Calles y avenidas, Cronos
adornó con amapolas...
nuestra relación,
también florecía
Alma se llamaba,
de espigada
figura y cuerpo
de ensoñación.
Los girasoles deshojé, pero
no como usted imagina.
Eran otros tiempos...
¡Era un amor de estudiante!
-----
mundopoesia.com
México, dic. 2, 2020
Derechos reservados.
crisantemos, cuando al
fin la chica más linda
una cita me aceptó
mis manos mojadas.
con el viento yo secaba;
con voz inaudible,
recitar no logré
de los pétalos de sus labios
su primer beso recibí,
fue algo maravilloso,
inolvidable por cierto.
Guirnaldas de nochebuena
por doquiera se veían,
cortejo le hacían, los
blancos muñecos de nieve
villancicos, buñuelos,
ponche, posadas...
todo era aceptable, con
tal de estar a su lado.
Calles y avenidas, Cronos
adornó con amapolas...
nuestra relación,
también florecía
Alma se llamaba,
de espigada
figura y cuerpo
de ensoñación.
Los girasoles deshojé, pero
no como usted imagina.
Eran otros tiempos...
¡Era un amor de estudiante!
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