Gabriel Estrella
Poeta recién llegado
Has muerto sin yo poder evitarlo, cruel viaje de sueño sempiterno
Con lágrimas de ira anidadas en mis ojos , recordando aquella promesa de amor eterno
Entre muertos ahora camino, al infierno tuve que ir a buscarte
Maldito destino importuno, de mi amada, no podrás separarme
Delicadamente entono una dulce canción con mi lira, una sutil venganza
Sin dejar de escuchar el latir de mi corazón, que ponen en ella mi última esperanza
No existen palabras para describir la alegría, al poder nuevamente tu belleza admirar
Podéis iros, pero con una sola condición, a la luz del sol, podrás volverla a mirar
Aquí y ahora pedo sentirte cerca, tomada de mi mano caminas lentamente
La tímida luz no quiere aparecer y desespero al no poder verte
Giro mi cabeza para al fin admirarte, estoy desesperado, es lejana la salida
¡Oh, ansia estúpida! Deseo inconsciente, arrastraste de mis brazos, al amor de mi vida
Te desvaneces nuevamente Ya no estás En un amplio jardín reposa tu figura inerte
Fue mi culpa el volver a perderte, mi musa, Y junto a ti desde ahora esperaré mi muerte,
Solo me queda un vago recuerdo de ti que inspira cada nota triste y cada lágrima
Abatida y penumbrosa humedece tu lecho. Más siempre vivirás latente en mi alma.
Con lágrimas de ira anidadas en mis ojos , recordando aquella promesa de amor eterno
Entre muertos ahora camino, al infierno tuve que ir a buscarte
Maldito destino importuno, de mi amada, no podrás separarme
Delicadamente entono una dulce canción con mi lira, una sutil venganza
Sin dejar de escuchar el latir de mi corazón, que ponen en ella mi última esperanza
No existen palabras para describir la alegría, al poder nuevamente tu belleza admirar
Podéis iros, pero con una sola condición, a la luz del sol, podrás volverla a mirar
Aquí y ahora pedo sentirte cerca, tomada de mi mano caminas lentamente
La tímida luz no quiere aparecer y desespero al no poder verte
Giro mi cabeza para al fin admirarte, estoy desesperado, es lejana la salida
¡Oh, ansia estúpida! Deseo inconsciente, arrastraste de mis brazos, al amor de mi vida
Te desvaneces nuevamente Ya no estás En un amplio jardín reposa tu figura inerte
Fue mi culpa el volver a perderte, mi musa, Y junto a ti desde ahora esperaré mi muerte,
Solo me queda un vago recuerdo de ti que inspira cada nota triste y cada lágrima
Abatida y penumbrosa humedece tu lecho. Más siempre vivirás latente en mi alma.