Amor de madre

Gracias amiga GLAVIANA por por tu presencia en mi relato. Un abrazo y un beso.
Gracias por tu amistad y fidelidad con mis letras.
 
De pie me pongo para aplaudir esta joya
que tu alma ha escrito, verdaderamente esta presente el verdadero amor.
La de una madre y la de un esposo.
FELICIDADES amigo mío y todo un firmamento de estrellas
para ti que te lo mereces.
Besos y abrazos desde BOLIVIA.
SONRIE MI AMIGO, SONRIE SIEMPRE
 
¡Carajos! Jajaja :) me dejó fría el relato, pero muy bueno, ahora si la amará por lo que es la hermosa dama.
Un niño caníbal :S Ojalá que cuando tenga hijos estos sean vegetarianos :::ojos1:::
Me gustó tu prosa, Dulcinista, gracias por compartirla conmigo.
Saludos y abrazos con aroma a café colombiano :)
 
¡Vaya! Me has dejado con la boca abierta con este relato. Sin separarse mucho de los de tu línea, tiene además mucha miga, por la generosidad y amor que desprende. Un placer pasar. Abrazos.
 
Dejas mi alma tocada y mis sentimientos heridos,es un deleite ser lector de tu prosa tan bella,,,felicidades Eladio
 
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Hablaba mucho de su mujer con los compañeros de celda y les enseñaba fotografías de ella: la que más les gustaba era una en la que aparecía con un traje de baño blanco en la playa. Mirarla era un disfrute para los sentidos y un reto para la imaginación de aquellos hombres deseosos de un cuerpo femenino y anhelantes de una noche de deseo y pasión.
Ese día su mujer iría a visitarlo. Era la primera vez desde que estaba en la cárcel que harían el amor. La deseaba, aunque nunca la había amado; cuando pensaba en ella tan sólo imaginaba su cuerpo, esos miembros que volvían locos a los hombres cuando la miraban.
Lo llamaron. Su mujer lo esperaba en el cuarto acondicionado para el encuentro amoroso. Nada más verla sintió hervir su sangre. La besó con un beso que era fuego y la desnudó con unas manos temblorosas pero decididas. Vio con asombro que donde debían estar los pechos tan solo había dos cicatrices. Los senos habían desaparecido. Se quedó mudo, sin saber qué decir.
-Se los ha comido el niño, tuve que dárselos para que no se muriese de hambre- explicó ella.
A los ojos de él asomaron las lágrimas y sintió en el corazón una mezcla de tristeza y amor.
-¿Ya no me deseas al no tener senos?- preguntó ella.
-Ahora además de desearte te amo- contestó él con una voz entrecortada por la emoción.
Se tumbaron en la cama. En el silencio de la habitación se oyó el trinar de un pajarillo, aunque los amantes no lo oyeron.

Eladio Parreño Elías

11-Junio-2012


UF,primero me estremeciste,luego me emocionaste.como antes te solia decir,eres el Alan Poe de mundopoesia.muchas gracias por compartir.repu y estrellas.un abrazo.
 
Gracia Dulcinista por regalarme esta oportunida de leer escrito mas bello , amor tan grande ....enriquece mi mente y mi alma Amigo.

un abrazo y te dejo mis estrellas por estos lares.
 
Un relato con mucha fuerza y sensibilidad, hermoso y muy bien escrito. Gracias por compartir tu inagotable inspiración y tu gran talento. Mi sincera felicitación y mi abrazo, querido amigo.
 

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