Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como un amanecer cada mañana
así mostraba el alma su riqueza
sin ápice de duda, con firmeza,
una pieza sin par de porcelana.
Era ese amor que del ardor dimana
que en el suelo cayó por la torpeza
de alguno de los dos, ¡adiós belleza!,
rota en pedazos, necedad humana.
Pintar la cicatriz es camuflaje
que pretende ocultar lo sucedido
mientras sigue azotando el oleaje
sin querer aceptar que está perdido
ese amor trabajado sin esmero
que se dejó caer por un “no quiero”.
así mostraba el alma su riqueza
sin ápice de duda, con firmeza,
una pieza sin par de porcelana.
Era ese amor que del ardor dimana
que en el suelo cayó por la torpeza
de alguno de los dos, ¡adiós belleza!,
rota en pedazos, necedad humana.
Pintar la cicatriz es camuflaje
que pretende ocultar lo sucedido
mientras sigue azotando el oleaje
sin querer aceptar que está perdido
ese amor trabajado sin esmero
que se dejó caer por un “no quiero”.