Hija del maiz
Poeta recién llegado
Testigo fiel el infinito del tiempo,
pasado y presente multiplicados,
dicen de tu circuito de amor reciclado.
Tantas veces has desechado al corazón,
Y en mil pedazos has roto sueños de amor.
Misteriosa la razón que precisa la distancia,
réplicas de déja vu que destrozan el alma y
lapidan la trascendencia de la constancia.
Juego burlón e interminable de puertas
a veces abiertas, otras cerradas para dos.
Impredecible el aborto o el renacimiento.
Calma y tempestad en secreta armonía
que arrastran al hoyo negro de la emoción.
Perplejidad o dominio propio predispuestos,
ante los impulsivos cambios de tus vientos.
Entre deshecho y reciclaje caprichosos,
que alteran vida útil o caducidad del amor,
pierdes mi anhelado anclaje en tu corazón.