AIBAEZA
Poeta adicto al portal
Deja que mis ojos susurren
la longitud de tus suspiros,
que la boca remanse
en tu sed tras los días
sin dientes que mastiquen
los años amarillos.
Atemos los bordes de la nada
con los surcos de nuestras
pieles, crecidas en la plenitud
del desafío a la certidumbre,
y las manos encharcadas
de idiomas que apacigüen
el gesto ruin del hambre
con la muerte más sabia
- esa que nunca llega ni calla
y una sonrisa sin arrugas.