No conozco tu nombre,
tu cara se me diluye
entre las sonrisas
y las flores que el viento roza.
Te cuelas suave
por las rendijitas de mi alma
cuando las mañanas son atareadas,
las tardes bullen entre quehaceres
y la noche se tapa con la manta del cansancio.
Por ahí estas Tú
entre mi corazón y mis manos.
No se como entrantes en mi casa,
pero ahora te tengo muy cerca,
entre las lagrimas y la tristeza,
entre la risa y el sosiego,
y arropada por una diminuta felicidad,
que no salta y se alborota,
rodeándome
como el céfiro del mar,
como la vida.
tu cara se me diluye
entre las sonrisas
y las flores que el viento roza.
Te cuelas suave
por las rendijitas de mi alma
cuando las mañanas son atareadas,
las tardes bullen entre quehaceres
y la noche se tapa con la manta del cansancio.
Por ahí estas Tú
entre mi corazón y mis manos.
No se como entrantes en mi casa,
pero ahora te tengo muy cerca,
entre las lagrimas y la tristeza,
entre la risa y el sosiego,
y arropada por una diminuta felicidad,
que no salta y se alborota,
rodeándome
como el céfiro del mar,
como la vida.