Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una sombra caminaba mi pecho
saltando al compás de los pulsos,
aferrando con invisibles dedos
cada sentimiento que hacía suyo.
Sin rostro pero con mil caras
y el corazón de deseo facetado
el resol de su afán deslumbraba
la retina de un soñar sin ocasos.
Pletóricos danzaban los requiebros
hechizando con su eco toda duda,
trepana la conciencia este desvelo
que a las certezas súbito impugna.
Calíope no besa ya tus labios
deja prendido en los suyos tu anhelo,
versos licuados en silencio,
fantasmas de estrofas, etéreos.
Porque tu amor no estaciona
en parte alguna de tu cuerpo
es sólo un pensamiento que arroba
este paisaje tuyo medio muerto.
Y le piensas y le das forma
arcillando en torno de alfarero
cada caricia que en ti pernocta
creyendo que su paso será eterno.
Porque tu amor no celebra aniversarios
ni una mísera vela marca la fecha
tiraste hace tiempo el calendario
y con él, todas las llaves de tu puerta.