vronte
Poeta infiel al portal
Sangre delicada y femenina va fluyendo
y tiñe de escarlata la mejilla ocre opaca que maquilla
de una vida breve cuya sonrisa deleitaba misteriosa.
No olvides ese día perdido cuando sus pies estaban sobre las arenas,
día en que desnuda y desorientada trataba de cubrirse las caderas,
modo en que las miradas codiciosas no quemaran con tal fuerza la piel que era inocente
y aún así semilla responsable de lujuria vespertina acumulando intensidad anticipatoria
hacia una acción de alivio egoísta y veleidosa;
posesión fallida del alma de una belleza pura y candorosa.
¿Quién puede decir que no pudo conocer el amor durante su tenue vida?
Tranquila, atenta a los detalles, de voz dulce que iluminaba y convertía la noche en día.
Sofía,
te recuerdo en todo instante, trato de revivirte y en mi regazo cobijarte
de invocar en mis adentros el lugar en que soy tú para así no continuar la búsqueda de final estéril.
Todo se acaba y todo perece si está allí fuera y no descubrimos que ya nos pertenece
y no precisa que exista tu brazo sobre mí para descubrir que ya amanece.
Sofía,
la soledad puede sentirse tan real cuando tus labios no vuelven al aire melodioso;
la ilusión candente de necesitar a otro y así escapar de la compañía de nosotros.
Sofía,
he llegado al lugar secreto en que hoy puedo aceptar que ya estas muerta,
que el dolor y la belleza solo existe lo que dura la propia esencia
si tenemos el valor de plantar cara en el presente con total presencia:
aquí y ahora, para no rendir jamás a nadie reverencia,
felicidad que jamás vive a la par de una total indiferencia.
y tiñe de escarlata la mejilla ocre opaca que maquilla
de una vida breve cuya sonrisa deleitaba misteriosa.
No olvides ese día perdido cuando sus pies estaban sobre las arenas,
día en que desnuda y desorientada trataba de cubrirse las caderas,
modo en que las miradas codiciosas no quemaran con tal fuerza la piel que era inocente
y aún así semilla responsable de lujuria vespertina acumulando intensidad anticipatoria
hacia una acción de alivio egoísta y veleidosa;
posesión fallida del alma de una belleza pura y candorosa.
¿Quién puede decir que no pudo conocer el amor durante su tenue vida?
Tranquila, atenta a los detalles, de voz dulce que iluminaba y convertía la noche en día.
Sofía,
te recuerdo en todo instante, trato de revivirte y en mi regazo cobijarte
de invocar en mis adentros el lugar en que soy tú para así no continuar la búsqueda de final estéril.
Todo se acaba y todo perece si está allí fuera y no descubrimos que ya nos pertenece
y no precisa que exista tu brazo sobre mí para descubrir que ya amanece.
Sofía,
la soledad puede sentirse tan real cuando tus labios no vuelven al aire melodioso;
la ilusión candente de necesitar a otro y así escapar de la compañía de nosotros.
Sofía,
he llegado al lugar secreto en que hoy puedo aceptar que ya estas muerta,
que el dolor y la belleza solo existe lo que dura la propia esencia
si tenemos el valor de plantar cara en el presente con total presencia:
aquí y ahora, para no rendir jamás a nadie reverencia,
felicidad que jamás vive a la par de una total indiferencia.