Ahórrate aunque sea dos lágrimas,
márchate temprano, no despertaré, lo sabes;
la maraña sinuosa de soñarte y de tenerte,
acabará por volverme loco
o por matarme.
Puedo renunciar sin riesgos
a la costumbre ociosa de cuidarme;
que me estoy poniendo gordo?
Eso no le importa un bledo
a las ventanas amarillas de esta tarde,
a lo que no puedo ya renunciar
ni aunque lo rogara mi madre,
es al placer denso de tu vientre,
a las espinas filosas
de tus dulces rosales.
Pero te digo una cosa:
lo mejor que en esta vida
a ti pudiera pasarte
es alejarte ahora mismo
porque yo, con otra mujer de luces,
con otra a quien también amo,
bien pronto voy a casarme.
márchate temprano, no despertaré, lo sabes;
la maraña sinuosa de soñarte y de tenerte,
acabará por volverme loco
o por matarme.
Puedo renunciar sin riesgos
a la costumbre ociosa de cuidarme;
que me estoy poniendo gordo?
Eso no le importa un bledo
a las ventanas amarillas de esta tarde,
a lo que no puedo ya renunciar
ni aunque lo rogara mi madre,
es al placer denso de tu vientre,
a las espinas filosas
de tus dulces rosales.
Pero te digo una cosa:
lo mejor que en esta vida
a ti pudiera pasarte
es alejarte ahora mismo
porque yo, con otra mujer de luces,
con otra a quien también amo,
bien pronto voy a casarme.