Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
La sigo amando, a pesar de todo, hasta de mí mismo,
ella sigue moviendo mis entrañas con su sonrisa,
y sigo pensando en ella, aún sumido en este abismo,
estoy queriéndola igual, lo sé cuando me mira de prisa.
Cada vez que la miro de cerca vuelve mi alma a vivir,
la sigo deseando y hace latir muy fuerte mi corazón,
aunque cuando de mi se aleja, siento volver a morir,
para que vuelva conmigo, quisiera darle una sola razón.
Vivo días tan tristes, que ni el canto de las aves me puede consolar,
la amo y no puedo evitarlo, pues ella cultivo en mí, un amor inmortal,
y quizá al sentir su perfume, mi amor por ella otra vez se renueva,
por eso estoy condenado a amarla, hasta el día que yo me muera...
ella sigue moviendo mis entrañas con su sonrisa,
y sigo pensando en ella, aún sumido en este abismo,
estoy queriéndola igual, lo sé cuando me mira de prisa.
Cada vez que la miro de cerca vuelve mi alma a vivir,
la sigo deseando y hace latir muy fuerte mi corazón,
aunque cuando de mi se aleja, siento volver a morir,
para que vuelva conmigo, quisiera darle una sola razón.
Vivo días tan tristes, que ni el canto de las aves me puede consolar,
la amo y no puedo evitarlo, pues ella cultivo en mí, un amor inmortal,
y quizá al sentir su perfume, mi amor por ella otra vez se renueva,
por eso estoy condenado a amarla, hasta el día que yo me muera...