Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amor irreemplazable.
Amigo inolvidable.
Extraño tu cálida sonrisa,
que llegaba a mi alma, cómo suave brisa.
Y el hechizo de aquella tu mirada,
que siempre al final me conquistaba.
Mi piel extraña el roce que, sin prisa,
tus manos, convertían en caricias.
Solo reconocen mis sentidos,
el eco de tu voz en mis oídos.
Tu recuerdo me roba un suspiro,
es que tú estás, en cada latido.
Adonde vaya te llevo conmigo.
Porque por ti, es que siento que vivo.
Amigo inolvidable.
Extraño tu cálida sonrisa,
que llegaba a mi alma, cómo suave brisa.
Y el hechizo de aquella tu mirada,
que siempre al final me conquistaba.
Mi piel extraña el roce que, sin prisa,
tus manos, convertían en caricias.
Solo reconocen mis sentidos,
el eco de tu voz en mis oídos.
Tu recuerdo me roba un suspiro,
es que tú estás, en cada latido.
Adonde vaya te llevo conmigo.
Porque por ti, es que siento que vivo.
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