Quinto Brena
Poeta adicto al portal
En este hueco,
esta casa,
esta caja de silencios distendidos,
desnudeces sordas que salen al encuentro,
sombras que atraviesan el océano del alma
veneré las almas que nos dieron luz:
las manos extendidas hacia tí,
hacia nosotros,
hacia tu cuerpo de orfandad hinchada,
hacia tu vientre acaudalado de vida y de hambre,
en el relieve de tus huesos fecundos,
en tus pies y manos desnudos,
en los repliegues de tu piel.
Encontré tu espacio junto a mi espacio,
tu cueva junto a mi cuerpo.
Te aspiré las soledades en un árbol,
te bebí la sangre de los ríos,
te volé el infinito en los llanos,
te comí la carne en la penca del nopal,
las leche de las espinas
y ese terruño de corazón que te quedó en las manos
y en mis manos.
esta casa,
esta caja de silencios distendidos,
desnudeces sordas que salen al encuentro,
sombras que atraviesan el océano del alma
veneré las almas que nos dieron luz:
las manos extendidas hacia tí,
hacia nosotros,
hacia tu cuerpo de orfandad hinchada,
hacia tu vientre acaudalado de vida y de hambre,
en el relieve de tus huesos fecundos,
en tus pies y manos desnudos,
en los repliegues de tu piel.
Encontré tu espacio junto a mi espacio,
tu cueva junto a mi cuerpo.
Te aspiré las soledades en un árbol,
te bebí la sangre de los ríos,
te volé el infinito en los llanos,
te comí la carne en la penca del nopal,
las leche de las espinas
y ese terruño de corazón que te quedó en las manos
y en mis manos.