Anhelo
Poeta recién llegado
Si me conocieras mi amor sabrías que tus manos coinciden con mis miedos. Bailarías con el movimiento repetitivo de mi cadera cuando estoy nerviosa, aquél que sigue la carretera de tu corazón desenfrenado. –Pero olvidas-. Las caricias de mis dedos en tu piel se derriten como el chocolate caliente sobre espuma, cuando te toco el universo se toma nuestra piel en un batido.
Pero aún no me conoces, así que ven a mí desarmado y te daré las instrucciones para estar conmigo. Te haré una lista simple para que me ames sin confundirte, vas a aprender a perderte, a olvidarte de ti y tus lagunas. Así seremos los amantes más dulces, la pareja perfecta y vendrán extraños a querer hacernos fotos tomados de la mano –escucha-. Tú:
Desvísteme de adentro, en mi cabeza hazme un favor y arrastra lejos todos mis muebles viejos, súbete en mis parpados como lo hace un gato en las cornisas. Muérdeme la pereza cuando me quede soñando en la cama y despiértame para hacerte el amor como bailamos tango. Atrévete a hacerme trizas las ideas que se escurren cuando estoy sola y me dan ganas de llorar.
Hazme saber que estar contigo es para pintar la vida, vamos a comérnosla toda. Abre bien la boca cuando escribas y al hablarme de lejos; yo quiero ver tus palabras largas y tocarlas. Quiero que en tu cuello nazcan las verdades para rasgar el viento cuando se haga espeso entre nosotros. La vibración de tu voz abriéndose paso hacia mi vera, purgando el polvo que me entró por las orejas.
Aviéntame a una piscina y luego veme nadar bajo el agua, así seré la sirena culpable que te hechiza y te echa a perder, yo asumiré toda la culpa al desvelarte, podrás dormir todas las otras noches pálidas tranquilo, con la sensación de tenerme para siempre. Y me derramaré como agua hirviendo sobre tus valles precisos, desaparecerás bajo mi sombra y no volverás de la aventura.
¡Aprende a quererme o déjame caer en el vacío! Yo sé naufragar sola. Seré la habitación negra en tus recuerdos, la ausencia de tus dichas -aunque te ahorraré pesares-, déjame flotar como los electrones en el mar del infinito y volverás sobre ti mismo esta noche, me iré dejando sólo para ti el espacio que deja a tu lado mi promesa. Llevamos años juntos y aún así no sé si quieras quedarte... después de todo también puedes temerle a lo infinito.
Pero aún no me conoces, así que ven a mí desarmado y te daré las instrucciones para estar conmigo. Te haré una lista simple para que me ames sin confundirte, vas a aprender a perderte, a olvidarte de ti y tus lagunas. Así seremos los amantes más dulces, la pareja perfecta y vendrán extraños a querer hacernos fotos tomados de la mano –escucha-. Tú:
Desvísteme de adentro, en mi cabeza hazme un favor y arrastra lejos todos mis muebles viejos, súbete en mis parpados como lo hace un gato en las cornisas. Muérdeme la pereza cuando me quede soñando en la cama y despiértame para hacerte el amor como bailamos tango. Atrévete a hacerme trizas las ideas que se escurren cuando estoy sola y me dan ganas de llorar.
Hazme saber que estar contigo es para pintar la vida, vamos a comérnosla toda. Abre bien la boca cuando escribas y al hablarme de lejos; yo quiero ver tus palabras largas y tocarlas. Quiero que en tu cuello nazcan las verdades para rasgar el viento cuando se haga espeso entre nosotros. La vibración de tu voz abriéndose paso hacia mi vera, purgando el polvo que me entró por las orejas.
Aviéntame a una piscina y luego veme nadar bajo el agua, así seré la sirena culpable que te hechiza y te echa a perder, yo asumiré toda la culpa al desvelarte, podrás dormir todas las otras noches pálidas tranquilo, con la sensación de tenerme para siempre. Y me derramaré como agua hirviendo sobre tus valles precisos, desaparecerás bajo mi sombra y no volverás de la aventura.
¡Aprende a quererme o déjame caer en el vacío! Yo sé naufragar sola. Seré la habitación negra en tus recuerdos, la ausencia de tus dichas -aunque te ahorraré pesares-, déjame flotar como los electrones en el mar del infinito y volverás sobre ti mismo esta noche, me iré dejando sólo para ti el espacio que deja a tu lado mi promesa. Llevamos años juntos y aún así no sé si quieras quedarte... después de todo también puedes temerle a lo infinito.
Adagio
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