Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
De todos los amores el que más duele
es el amor prohibido;
amor triste, incumplido -
el dolor que mata y destruye,
el amor del que todo el mundo huye -
y sin embargo, acaba cediendo...
El amor que no es libre, que no puede existir -
el sufrimiento con el cual se aprende a vivir,
el corazón apasionado al borde de locura;
un sueño amargo - aunque lleno de ternura.
Un cargo sobre la conciencia que rechaza
el concepto del pecado,
el sentir que borra las voluntades
y sepulta los principios
mil metros bajo la tierra de las tempestades,
cuando llora el cielo con diluvios de soledades -
y almas se pierden las que idolatran a sus seres amados,
y sólo buscan en sus brazos un consuelo -
y se refugian así del infierno de esta vida,
y se aferran a un paraíso cuyas puertas están cerradas,
caminando solitarias por las veredas donde ya no hay nada
y donde el viento las abraza, la lluvia acaricia
el rostro del desastre;
donde el silencio hiere mucho más que la muerte -
y donde yace seca y podrida
flor de la juventud por nadie jamás querida...
Cuando la piel siente el frío del amanecer,
después de la noche sin descanso
se escribe un poema para aplastar el llanto,
desahogándose con el cuaderno cuyas hojas guardan
del amor incorrespondido el recuerdo -
y las pocas esperanzas que todavía nos quedan
de que se apiade de este suplicio aquel mortal divino -
¡y que su sentir, cual cáliz con su embriagante vino,
por fin disfrutar podamos...!
Y muere lentamente quien añora
el amor de otro ser humano -
en la más cruel agonía
de querer y no tener a quien adora
y por quien siente el dolor cuasi-empírico,
en este desespero sin misericordia...
[06/10/2013]
Cuando la voluntad se vuelve esclava del sentimiento, la libertad es lo que sobra...
[06/10/2013]
es el amor prohibido;
amor triste, incumplido -
el dolor que mata y destruye,
el amor del que todo el mundo huye -
y sin embargo, acaba cediendo...
El amor que no es libre, que no puede existir -
el sufrimiento con el cual se aprende a vivir,
el corazón apasionado al borde de locura;
un sueño amargo - aunque lleno de ternura.
Un cargo sobre la conciencia que rechaza
el concepto del pecado,
el sentir que borra las voluntades
y sepulta los principios
mil metros bajo la tierra de las tempestades,
cuando llora el cielo con diluvios de soledades -
y almas se pierden las que idolatran a sus seres amados,
y sólo buscan en sus brazos un consuelo -
y se refugian así del infierno de esta vida,
y se aferran a un paraíso cuyas puertas están cerradas,
caminando solitarias por las veredas donde ya no hay nada
y donde el viento las abraza, la lluvia acaricia
el rostro del desastre;
donde el silencio hiere mucho más que la muerte -
y donde yace seca y podrida
flor de la juventud por nadie jamás querida...
Cuando la piel siente el frío del amanecer,
después de la noche sin descanso
se escribe un poema para aplastar el llanto,
desahogándose con el cuaderno cuyas hojas guardan
del amor incorrespondido el recuerdo -
y las pocas esperanzas que todavía nos quedan
de que se apiade de este suplicio aquel mortal divino -
¡y que su sentir, cual cáliz con su embriagante vino,
por fin disfrutar podamos...!
Y muere lentamente quien añora
el amor de otro ser humano -
en la más cruel agonía
de querer y no tener a quien adora
y por quien siente el dolor cuasi-empírico,
en este desespero sin misericordia...
[06/10/2013]
Cuando la voluntad se vuelve esclava del sentimiento, la libertad es lo que sobra...
[06/10/2013]
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