Amor santificado

danie

solo un pensamiento...
Un sin fin de estímulos me envolvía el alma, el alma que ni ida, perderían el placer de tu cuerpo, y expectante se dedico a admirar. Tu suave y dulce néctar enloqueció mi mente, tus caricias de fuego purpurará latente no me dejaban despertar. Tras el velo de tus ojos mi pudor se escondía, mi inmaculado cuerpo iba a perder su castidad.


¡No, no es permisible! Confiesa mi mente incauta por tu seducción. ¡Yo me entregue en cuerpo y alma a mi religión! ¡Yo no puedo romper el voto de castidad! ¿Pero, como no hacerlo, como excomulgarme del oasis de tu cuerpo, siendo mi cuerpo una estepa sedienta de tu necesidad? No debo, Siento tu necesidad a flor de piel, igual que la mía, esa necesidad de amar. Mi deidad divina diosa del Olimpo me inclino a tu designio, mas lo necesito, siendo un pulso vital para respirar…
Pues ya me convertí en un pagano, más.
Fue cuando mi sexo conjugo con el tuyo, y mi alma deleitada se ubico en el mejor trono para observar.
Las velas tenues eran compañeras del ritual, ritual glorificado en santisidad, perpetuo y culpado por el pecado incondicional.

El convento tembló en aullidos y los dos cuerpos se unieron bajo la cruz sobre el altar. Los ropajes desechos por los suspiros, fueron nuestros testigos de aquel amor carnal.
Como omitir la mejor parte, la parte de tu candente brillo, sobre mi tez pálida, invocando tu aliento en el mío, tus ojos concentrados en mí ser, inocentes de placer.
Somos culpables, de amar, tu cuerpo con el mío encadenados hasta el final.

Yo soy tu incubo, tu eres mi súcubo, el súcubo con el que tanto soñé en mis noches húmedas, atrapado por tus brazos deseosos por mi ser. Tu cuerpo una peonza jubila consumiendo la manzana ya percutirá. Demonios de piel carmín, yacemos bajo nuestro fuego eterno lujurioso y contradictorio, mera pena de culpa al placer.

 
Amor infernal amigo querido,
¡cómo me ha gustado este poema!
Suena, huele a algo prohibido y eso me gusta mucho jejejej
Un abrazo, me ha encantado leerte
en este admirable prosa entre lóbrega y oscura.
 
WOW...me sentí la protagonista, soy tu, súcuba y pecaría mil veces frente al crucifijo como testigo.
Un placer leerte..
 
Me parece muy interesante tu historia, una unión solo de carne, solo de deseo sexual, en el que dos demonios se aman bajo el fuego del deseo...Abrazos
 
Interesantes versos los que nos regalas, gracias por la invitación.
Un abrazo y muchas bendiciones!!
 
Bella expresión de amor
cuando uno quiere explicar el amor
necesita miles de terminos y aun así no se siente complacido con lo que se dice
una historia muy buena!
 
Un sin fin de estímulos me envolvía el alma, el alma que ni ida, perderían el placer de tu cuerpo, y expectante se dedico a admirar. Tu suave y dulce néctar enloqueció mi mente, tus caricias de fuego purpurará latente no me dejaban despertar. Tras el velo de tus ojos mi pudor se escondía, mi inmaculado cuerpo iba a perder su castidad.


¡No, no es permisible! Confiesa mi mente incauta por tu seducción. ¡Yo me entregue en cuerpo y alma a mi religión! ¡Yo no puedo romper el voto de castidad! ¿Pero, como no hacerlo, como excomulgarme del oasis de tu cuerpo, siendo mi cuerpo una estepa sedienta de tu necesidad? No debo, Siento tu necesidad a flor de piel, igual que la mía, esa necesidad de amar. Mi deidad divina diosa del Olimpo me inclino a tu designio, mas lo necesito, siendo un pulso vital para respirar…
Pues ya me convertí en un pagano, más.
Fue cuando mi sexo conjugo con el tuyo, y mi alma deleitada se ubico en el mejor trono para observar.
Las velas tenues eran compañeras del ritual, ritual glorificado en santisidad, perpetuo y culpado por el pecado incondicional.

El convento tembló en aullidos y los dos cuerpos se unieron bajo la cruz sobre el altar. Los ropajes desechos por los suspiros, fueron nuestros testigos de aquel amor carnal.
Como omitir la mejor parte, la parte de tu candente brillo, sobre mi tez pálida, invocando tu aliento en el mío, tus ojos concentrados en mí ser, inocentes de placer.
Somos culpables, de amar, tu cuerpo con el mío encadenados hasta el final.

Yo soy tu incubo, tu eres mi súcubo, el súcubo con el que tanto soñé en mis noches húmedas, atrapado por tus brazos deseosos por mi ser. Tu cuerpo una peonza jubila consumiendo la manzana ya percutirá. Demonios de piel carmín, yacemos bajo nuestro fuego eterno lujurioso y contradictorio, mera pena de culpa al placer.

interesante perceptiva de un sentimiento que a veces es único, besos
 
Aquí, te leí como un tierno adolescente que tiembla ante su ama,
sin duda un escrito bello, evocando recuerdos que no se olvidan.

muy grata la lectura. Un gusto leerte.
 
El desarrollo de tu historia es majestuoso...una prosa
sincera y apremiante. Pasional. De fuego.
Grandes lineas, intensas.
Saludos! Colega Danie
 
Ay hoy está el amor haciendo de las suyas, suelto y sin vacunar...jajaja que bello poema, una inspiración candente que derrama toda su elocuencia con imágenes de fuego y no se diga más porque después hay que llamar a los bomberos...jajaja, en serio! Es una belleza, saludos y abrazos.
 
Cuerpo y alma en fusión bajo el fuego del placer y la pasión, sexualidad santificada en el altar del amor que lleva a la unión de dos seres haciéndose uno, donde la castidad ya no tiene sentido por ir en contra de su naturaleza. El amor se expresa plenamente !!!!. Un placer Danie tu bella prosa. Saludos compañero.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a tu interesante pluma.
 
Un amor escondido, lleva mucho de lo prohibido, y es un pecado no incondicional, eres muy buen escritor te felicito, te dejo mis cariños, Dios te bendiga, saludos y abrazos Emy Nancy.
 

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