Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Como un lenguaje adúltero y en coma,
abandoné la idea de tu instinto,
sexual, voraz, sangriento, variopinto,
hasta amansar los truenos con carcoma.
Me ocupaste enfilando un laberinto,
me absorbiste sin rastro de tu aroma,
como un viejo asustando a una paloma,
como un viento azuzando un fuego extinto.
De algún modo olvidé que te quería,
los astros se atraían, y en silencio,
leí tus ojos cínicos, poesía.
Cubro versos con bilis, y sentencio
penitencias livianas -no eres mía,
imposible alcanzar lo que presencio-.