Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
No regreses mi sonrisa hacia mí, déjala que vaya tras de ti y permite que te extrañe, no por regresar sino por andar.
No hagas que te extrañe en la soledad, así como se extraña lo que se ama sin retorno y no puede volver por compromisos ajenos a la voluntad de ambos. Fíjate que no deseo un después de mí en tu siguiente visita de comentarios destellantes, pues claramente te gusta que te ame aun sin volver a leerme la vida.
Por eso, esta carta, no tiene como objeto destrozarte el corazón, al contrario. Quiero reparar cada pedacito partido con mi cinta pegante de cariño desnudo, el mismo que solo se dar. Ese que me inculcaron con ternura y que expreso todos los días en mi interior sin habla.
Así que, de vuelta emigra a ti mis palabras, mis besos, mis risas sin sonido, mi música sorda, mi después y mi antes de conocerme, el ahora de todos los árboles frutales de mi paraíso y estas manos temblorosas de nervios por conocer tu respuesta alegre.
Ahora, si decides con todo olvidarme, y quieres devolver mi despertar en las mañanas por ti, por favor, mátame a mí primero para no sentir la tremenda luna pesada del martirio y nuevamente quedarme sentada en la silla del olvido llorando, esta vez por encontrarte y también, por haberte perdido.
No hagas que te extrañe en la soledad, así como se extraña lo que se ama sin retorno y no puede volver por compromisos ajenos a la voluntad de ambos. Fíjate que no deseo un después de mí en tu siguiente visita de comentarios destellantes, pues claramente te gusta que te ame aun sin volver a leerme la vida.
Por eso, esta carta, no tiene como objeto destrozarte el corazón, al contrario. Quiero reparar cada pedacito partido con mi cinta pegante de cariño desnudo, el mismo que solo se dar. Ese que me inculcaron con ternura y que expreso todos los días en mi interior sin habla.
Así que, de vuelta emigra a ti mis palabras, mis besos, mis risas sin sonido, mi música sorda, mi después y mi antes de conocerme, el ahora de todos los árboles frutales de mi paraíso y estas manos temblorosas de nervios por conocer tu respuesta alegre.
Ahora, si decides con todo olvidarme, y quieres devolver mi despertar en las mañanas por ti, por favor, mátame a mí primero para no sentir la tremenda luna pesada del martirio y nuevamente quedarme sentada en la silla del olvido llorando, esta vez por encontrarte y también, por haberte perdido.
::eres valiosa